Ferrovías dio a conocer nuevos horarios, que recortan aún más servicios en el marco del diagrama de emergencia. Aseguran que la concesionaria no realizará mantenimiento ya que se encuentra renegociando su contrato, que vence el año que viene, aunque según la Ley de Ferrocarriles Argentinos el servicio debería entonces volver al Estado.

La concesionaria de la línea Belgrano Norte, Ferrovías S.A.C, dio a conocer los horarios que regirán a partir del próximo 16 de agosto, en los que se recortan aún más servicios frente al último esquema vigente, sobre el que ya pesaba un diagrama de emergencia.

El total de servicios diarios despachados desde Retiro baja en comparación con el horario anterior: de 28 servicios hacia Villa Rosa, partirán 24, mientras que hacia Del Viso se pasará de 44 a 41. En horas pico la modificación es más sensible, pero tiene su impacto. Por la mañana, desde afuera hacia Retiro se pasa de nueve servicios a ocho, siendo eliminado un tren que partía desde Del Viso. Por la tarde, en cambio, se despacha igual cantidad de trenes que antes, aunque se recorta en Del Viso un servicio a Villa Rosa, terminal de la línea, que se ve perjudicada.

Desde mayo, los usuarios del Belgrano Norte enfrentan el colapso de los trenes. Ahora, recortarán más servicios.
Desde mayo, los usuarios del Belgrano Norte enfrentan el colapso de los trenes. Ahora, recortarán más servicios.

Se descuenta que el servicio expreso que se brinda en las horas pico con los coches motores Alerce desde julio pasado en reemplazo del diferencial continuará circulando. Sin embargo, el aporte de estos trenes es un muy pequeño alivio, ya que cuentan con una capacidad de transporte muy limitada: sólo 240 pasajeros por tren, 120 sentados y otros 120 parados.

Cabe recordar que la situación de crisis que atraviesa esta línea, la única que junto a la Urquiza continúan siendo administradas por concesionarios privados, se remonta al pasado mes de mayo, cuando tomó estado público la falta de material rodante y tractivo en condiciones operativas.

Para hacer frente a la situación, la concesionaria propuso cortar la línea en Grand Bourg y reemplazar el tramo hasta Villa Rosa con colectivos, una solución que el gobierno se había apresurado a aprobar. Sin embargo, debido a la resistencia de los gremios La Fraternidad y Unión Ferroviaria, y a la activa movilización de los vecinos de las localidades afectadas, el proyecto no prosperó. Para paliar el déficit, entonces, se transfirieron dos locomotoras y algunos coches que estaban en desuso desde la línea Belgrano Sur, donde la gestión estatal los reemplazó por modernos coches motores chinos.

El gobierno, en tanto, sin cuestionar la continuidad de la concesión pese a los graves incumplimientos, anunció un pretendido paquete de inversiones para el ramal —en rigor, mantenimiento diferido—, a ejecutar en un plazo de cuatro años. Medios locales aseguran que Ferrovías no realizará mantenimiento ni inversión alguna ya que se encuentra “renegociando su contrato con el Estado nacional”, que vence el próximo año, una posibilidad que no se encuentra contemplada en la Ley de Ferrocarriles Argentinos, que establece que las concesiones reviertan al Estado una vez caducadas.

En todo caso, la falta de mantenimiento por parte de una concesionaria en retirada no es nada nuevo, sino una reedición de algo que ya se ha visto en otras ocasiones: el efecto FEMESA.

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