El Gobierno nacional autorizó formalmente la venta de diversos terrenos ferroviarios.
Mediante el decreto 322/2026, publicado días atrás en el Boletín Oficial, y que lleva las firmas del presidente Javier Milei y del cuestionado jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ejecutivo autorizó a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) a “disponer, enajenar y/o transferir” un total de diez inmuebles de propiedad estatal.
De estos, la mitad corresponde a terrenos que fueron desafectados del uso ferroviario. Se trata de los cuadros de las estaciones Mouras y Barrow (FC Roca), Mariano H. Alfonzo (FC Mitre) y Lonquimay (FC Sarmiento), en las provincias de Buenos Aires y La Pampa, y de un importante terreno lindero a las vías del Ferrocarril San Martín en Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires.
Los primeros cuatro predios citados fueron desafectados del uso ferroviario mediante sendas resoluciones en octubre de 2025.
En el caso de la estación Mouras, el predio a enajenar comprende un total de 84 mil metros cuadrados de terreno en el entorno de la estación, ubicada en la localidad de Salazar, Partido de Daireaux. El predio se encontraba hasta ahora bajo concesión de la concesionaria Ferroexpreso Pampeano (FEPSA), cuyo contrato fue prorrogado esta misma semana por otro año más.
En el caso de Barrow, se trata de un predio de 50 mil metros cuadrados del cuadro de esa estación, ubicada en el partido de Tres Arroyos. Hasta el año pasado, el predio formaba parte de la concesión de Ferrosur Roca.
En el caso de Mariano H. Alfonzo, el predio corresponde a unos 43 mil metros cuadrados del cuadro de la estación, ubicada en el partido de Pergamino. Hasta su desafectación, el predio se encontraba bajo jurisdicción de la carguera Nuevo Central Argentino (NCA), cuyo contrato fue prorrogado hasta 2032 el año pasado.
El cuarto cuadro de estación a enajenar es el de la estación Lonquimay, ubicada en el departamento Catriló, provincia de La Pampa. En este caso, el predio cuenta con 115 mil metros cuadrados. Al igual que en el primer caso, el predio estaba bajo concesión de Ferroexpreso Pampeano (FEPSA). Cabe recordar que la estación era, hasta hace una década, una de las paradas intermedias del servicio de pasajeros Catriló – Santa Rosa, uno de los 12 ramales cerrados durante el macrismo.
Por último, se autoriza la venta de un importante predio de más de 3000 metros cuadrados, lindero a las vías del Ferrocarril San Martín, entre las avenidas Cerviño y Libertador, en el barrio de Palermo. Este terreno, de alto valor para el desarrollo de emprendimientos inmobiliarios de corte residencial, había sido desafectado del uso ferroviario mediante una resolución publicada en septiembre del año pasado, tal como informó entonces enelSubte.
Sigue la venta de terrenos ferroviarios: rematarán otro en Palermo para negocios inmobiliarios
A estos terrenos cuya venta fue autorizada mediante este decreto hay que sumar las numerosas parcelas desafectadas el año pasado, cuya enajenación todavía permanece pendiente de autorización.
Tal como viene informando enelSubte, entre los inmuebles próximos a subastar se encuentran importantes predios en la Ciudad de Buenos Aires (Ministro Carranza y Colegiales), en el Gran Buenos Aires (Haedo y Tigre) y en el Interior del país (los cuadros de las estaciones Benito Juárez, Elordi, Balsa y Villamanca, que se espera transferir a destacadas firmas del sector agroindustrial).
Todo en venta: el gobierno ultima el remate de más estaciones ferroviarias
Tal como explicó enelSubte, las ventas que proyecta el Gobierno implican una profundización de la política llevada adelante durante el gobierno de Macri. En esa ocasión, se vendieron importantes predios en Buenos Aires como la playa Colegiales (parcialmente), playa Palermo y la playa de Empalme Norte, en todos los casos con destino a emprendimientos inmobiliarios “premium”.
Aunque las subastas eran justificadas entonces en la necesidad de recaudar fondos para diversos proyectos de transporte que se estaban ejecutando -los viaductos del Mitre y el San Martín o el Paseo del Bajo-, acabaron siendo duramente objetadas por informes de la Auditoría General de la Nación (AGN): el órgano de control detectó errores de cálculo en los montos y ventas por debajo del valor de mercado, entre otras irregularidades.
Si bien no es la primera vez que el ferrocarril es visto por el gobierno de turno como un mero banco de tierras para usos no vinculados al transporte, lo que diferencia a la experiencia actual de las anteriores es la ausencia prácticamente total de un objetivo social. Así, mientras en otras oportunidades la pérdida de terrenos ferroviarios se justificaba en la recaudación de fondos para la realización de obras, o en la necesidad de construir espacios verdes, sedes universitarias, proyectos de vivienda social o ampliación de áreas industriales, la venta de estos terrenos apunta a un mero afán recaudatorio.
El cuadro se torna preocupante al considerar que nada obliga al Gobierno a reinvertir lo recaudado -aunque sea una parte- en mejoras en el ferrocarril, algo que sí contemplaba el malogrado proyecto de Reparación Histórica Ferroviaria. Vale notar que las inversiones en el sistema carguero que se proyectan en el marco de la privatización de Trenes Argentinos Cargas (TAC) se pagarán con fondos provenientes de la venta de vagones y locomotoras, pero no hay mecanismos ni instrumentos previstos para que los recursos resultantes de la venta de inmuebles ferroviarios permita financiar inversiones en la red.


