En línea con lo anticipado por enelSubte, el Gobierno de la Ciudad oficializó la adjudicación al Grupo DOTA del contrato de operación de la línea T1 de “Trambús”.
La adjudicación fue formalizada este lunes con la publicación en el Boletín Oficial de la resolución 137 del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, que lleva la firma del ministro Pablo Bereciartúa.
De esta manera, la línea T1, que unirá Aeroparque y Sáenz con un recorrido transversal, será operada por la empresa Transportes Lope de Vega, subsidiaria del Grupo DOTA y actualmente operadora de las líneas 76, 91 y 135.
Tal como había explicado este medio, la empresa había vencido en la compulsa a otros dos “pesos pesados” del sector: el Grupo Zbikoski, que se había presentado a través de La Central de Vicente López (Misión Buenos Aires), y el Grupo Metropol, que compitió con su subsidiaria Libertador San Martín. Según consta en la resolución, no hubo impugnaciones por parte de las perdedoras.
DOTA era considerada como la candidata más firme para quedarse con la licitación por varios motivos.
La empresa no solo es la mayor operadora en el mercado de transporte urbano del AMBA -a través de múltiples subsidiarias, sociedades controladas y joint ventures, controla múltiples líneas porteñas, nacionales, provinciales y comunales-, sino que además ya había sido la encargada de la provisión de las unidades que serán destinadas al servicio, a través del concesionario Megacar. Los coches cuentan con chasis Agrale -Megacar, vinculada a DOTA, es su representante oficial en el país- y fueron carrozados por Todobus, una de las dos carroceras controladas por el Grupo.
Cabe notar que, a diferencia de lo que ocurre tradicionalmente con el transporte automotor porteño, las unidades del Trambús no pertenecen a la empresa privada: son propiedad del Gobierno de la Ciudad a través de Subterráneos de Buenos Aires (SBA). Por este motivo, algunas de ellas fueron cedidas a la empresa Juan B. Justo SATCI para la realización de pruebas piloto en el ramal Liniers – Aeroparque de la línea 34, que discurre mayormente por el Metrobús Juan B. Justo.
El fuerte crecimiento del Grupo DOTA se aceleró en los últimos tiempos, en el que se sucedieron adquisiciones de nuevas líneas y supresiones, fusiones y modificaciones de recorridos, tanto autorizadas -caso de las líneas 99 y 106 o la 91– como no autorizadas -caso de las líneas 56 y 75-.
El imparable crecimiento del Grupo DOTA y el futuro del transporte en el AMBA
En paralelo, la Ciudad avanza con diferentes obras para la próxima entrada en servicio de la línea T1, lo que está previsto para este año.
Más allá de las obras de repavimentación de diversas arterias (Av. La Plata, Av. Acoyte-José María Moreno) e instalación de nuevos refugios “tipo Metrobús” a lo largo de la traza, también fue licitada la construcción de los denominados “paradores icónicos”, que consisten en paradas con algunas funcionalidades adicionales al resto tales como cargadores para vehículos eléctricos, guardería para bicicletas, entre otros.
En este caso, la licitación fue adjudicada a Bencen Construcciones, una firma domiciliada al lado de la Municipalidad de Vicente López que desembarcó en la Ciudad con la llegada de Jorge Macri a la Jefatura de Gobierno. La constructora tiene a su cargo dos obras en el Subte: la puesta en valor de las estaciones Pasteur, de la línea B, y Tribunales, de la línea D, actualmente cerrada por obras.
Cómo serán las nuevas líneas de Trambús
La línea T1 conectará el Aeroparque con el Centro de Trasbordo Sáenz, recorriendo los barrios de Palermo, Villa Crespo, Caballito, Almagro, Parque Chacabuco, Boedo, Parque Patricios y Nueva Pompeya. Permitirá conectar con las estaciones de Subte Palermo (línea D), Dorrego (línea B), Acoyte (línea A), Avenida La Plata (línea E) y Hospitales (línea H), hasta la estación Saenz (línea Belgrano Sur). Se prevé que comience a funcionar el próximo año.
Se trata de un recorrido similar al proyectado para la línea I del Subte, cuya construcción fue descartada por el Gobierno de la Ciudad.
A su vez, también está contemplada la línea T2, que conectará la estación Belgrano C (línea Mitre) con el Centro de Trasbordo Sáenz, recorriendo los barrios de Nueva Pompeya, Flores, Villa Santa Rita, Villa del Parque, Agronomía, Parque Chas, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y Belgrano. Circulará por cercanías de las estaciones San Pedrito (línea A), Congreso de Tucumán (línea D), Luis María Drago y Pueyrredón (línea Mitre), entre otras. Esta línea tiene su inicio de operación previsto para el año 2027.
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Más allá del nombre comercial con el que operarán, que busca transmitir la idea de que se implementará un nuevo modo de transporte y que incluso juega con cierta ambigüedad con la palabra “tranvía”, la realidad es que ambas son líneas de autotransporte de superficie. El único diferencial es que serán unidades eléctricas (a batería). No obstante, líneas convencionales ya están utilizando este tipo de tracción, como parte de la adaptación a la normativa del GCBA que obliga a que todos los buses cero kilómetro a incorporar desde el próximo año sean eléctricos o a GNC.
Otro punto opaco del proyecto es que, si bien ambas líneas terminarán en Sáenz -importante centro de trasbordo en el barrio de Pompeya-, en los anuncios oficiales se omite toda referencia a la proyectada construcción de la futura terminal de la línea H, prevista en ese punto.
La obra de la estación Sáenz de la línea H, cabe recordar, llegó a adjudicarse hace más de una década, pero el contrato fue luego rescindido por cambios en el proyecto. La obra, que requeriría una extensión de escaso kilometraje desde la actual terminal Hospitales, nunca comenzó, pese a que todos los especialistas consideran que es una estación clave para la conectividad de la red. El desinterés de las autoridades llegó a provocar que incluso se cayera la expropiación del inmueble donde iban a construirse los accesos de la estación, tal como reveló oportunamente enelSubte.


