La Legislatura Porteña aprobó este jueves el endeudamiento para las obras de la futura línea F del Subte.
Con el voto de 56 de los 57 legisladores presentes, el cuerpo convirtió en ley el proyecto que autoriza al Ejecutivo a endeudarse por un monto máximo de hasta 1350 millones de dólares con destino a “la ingeniería, la construcción y el equipamiento de la línea F” del Subte. La iniciativa había sido presentada en marzo pasado por el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
La autorización es para contraer “uno o más empréstitos de forma directa, indirecta o subsidiaria” con instituciones financieras locales o internacionales y para la emisión de títulos de deuda en el mercado local o internacional.
La semana pasada, el proyecto había obtenido dictamen favorable por unanimidad de la Comisión de Presupuesto de la Legislatura, donde la iniciativa había sido defendida por el ministro de Hacienda, Gustavo Arengo, y el titular de la cartera de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartúa.
Cabe recordar que el llamado a licitación para las obras de la línea fue publicado a fines de octubre pasado y abarca la “ingeniería, construcción y equipamiento” de la línea, aunque sin incluir la provisión del material rodante, ni del señalamiento ni del equipamiento de comunicaciones, que serán objeto de contrataciones posteriores. El proyecto a ejecutar es el elaborado el año pasado por la UTE UPU y Asociados – IATASA – ATEC.
Si bien la licitación tenía apertura de sobres prevista originalmente para abril, la fecha fue luego reprogramada para julio y ahora para septiembre, en el medio de constantes cambios, ajustes y modificaciones a los pliegos, lo que ha generado molestias en los potenciales interesados en competir por la obra.
Las múltiples postergaciones complican la posibilidad de que los trabajos de construcción de la línea puedan ser adjudicados antes de fin de año y comenzar en enero, tal como venía anunciando el Gobierno porteño.
Vale notar que, en paralelo al pedido de endeudamiento, había ingresado un segundo proyecto que apuntaba a una serie de expropiaciones de diversos predios y subsuelos para la construcción de los accesos e instalaciones conexas de la futura línea. Los términos de esas expropiaciones y aún la necesidad de algunas de ellas generó intensos debates: el proyecto aún no ha llegado al recinto.
A su vez, ese mismo proyecto contiene una polémica iniciativa de reforma encubierta de la ley 670/2710, que implica correr a Subterráneos de Buenos Aires (SBA) no solo de la gestión del proyecto de la línea F sino de la planificación, ejecución y control de todas las futuras obras de Subte. De aprobarse la modificación, SBA quedará vaciada de contenido y reducida a un papel de control de la concesión de la red y encargada de obras menores, agudizando una pérdida de capacidades que se arrastra desde hace años.
Cómo será la línea F
La línea F discurrirá a lo largo de unos 9,8 km entre Barracas y Palermo. La línea seguiría el eje de la calle General Hornos y las avenidas Juan de Garay, Entre Ríos/Callao y Las Heras, conforme a lo establecido en la ley 670, aprobada en 2001 y ratificada en 2008 por la ley 2710.

De acuerdo con el proyecto oficial, la línea contará con un total de 12 estaciones (Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Junín, Pueyrredón, Parque Las Heras, Ecoparque y Pacífico), de las cuales ocho serían de combinación, permitiendo a los usuarios conectar con todas las líneas del Subte y con las líneas ferroviarias Roca y San Martín.
A futuro, se contempla una posible extensión hacia el sur (estación California), que podría ejecutarse en viaducto atendiendo a las características del suelo de la zona -la cercanía al Riachuelo torna desaconsejable la construcción de túneles-.
De acuerdo con documentos oficiales, “se proyecta que la demanda potencial de esta línea sea la más alta de la red local de subterráneos (…) Además, su ejecución implicaría una redistribución de los flujos de pasajeros y una reconfiguración de los servicios de transporte en superficie”.


