La Secretaría de Transporte de la Nación proyecta la eliminación de las líneas 136 y 163 de colectivos.
El organismo dio inicio el pasado viernes a un proceso participativo -de acuerdo a los parámetros establecidos el mes pasado por la resolución 55/2026, que busca agilizar el proceso administrativo para modificar las trazas de las líneas de autotransporte- para eliminar ambas trazas, a solicitud de la empresa operadora de los recorridos, Sargento Cabral SAT, compañía satélite del Grupo Metropol.
Según consta en los informes técnicos, a los que accedió enelSubte, la empresa fundamentó su solicitud en “una caída sostenida del orden del 30% en la cantidad de pasajeros transportados”, lo que ha “alterado de modo sustancial la ecuación económico-financiera” de la operación. De acuerdo con la empresa, ambas líneas se ven afectadas por “la retracción global de la demanda del transporte público automotor, fenómeno que afecta al sistema en su conjunto, la superposición de oferta en la línea 136 respecto del Ferrocarril Sarmiento, cuya traza paralela genera una competencia estructural que reduce significativamente su captación de usuarios, y la pérdida de competitividad de la línea 163, evidenciada en la migración sostenida de pasajeros hacia otras alternativas”.
Transporte busca agilizar los cambios en los recorridos de colectivos
Línea 136
Respecto de la solicitud del Grupo Metropol de eliminar la línea 136, el informe oficial advierte que el servicio “muestra una movilidad predominantemente provincial. Aproximadamente el 74% de los desplazamientos registrados en la
línea corresponden a viajes íntegramente desarrollados dentro de la Provincia de Buenos Aires, mientras que únicamente un 23% corresponde a viajes interjurisdiccionales entre la Ciudad y la Provincia”.
No obstante, Transporte señaló diversas deficiencias e incumplimientos en la operación de la línea. Por un lado, se destaca que la empresa no presta el servicio expreso que tiene autorizado y que la traza es cubierta con un parque móvil por debajo del mínimo autorizado, con “una operación de baja intensidad”. A su vez, se identificaron “prestaciones irregulares respecto de los recorridos autorizados para la línea”, con recorridos “desarrollados íntegramente dentro del territorio de la Provincia de Buenos Aires” y “desvíos no autorizados”, así como la derivación de coches de la 136 para prestar servicios en otras líneas del Grupo.
Más allá de estas salvedades, el relevamiento oficial comprueba que “la línea presenta una evolución desfavorable de su prestación durante el período reciente, verificándose una reducción tanto de la demanda como de la oferta”, destacándose una importante superposición “con otros servicios nacionales que circulan sobre la Avenida Rivadavia, con excepción del tramo comprendido entre Ituzaingó y Merlo, donde circula como única línea nacional en paralelo al Ferrocarril Sarmiento”, así como en “el corredor de la Ruta Provincial 40, donde tiene la mayor superposición con la línea provincial 322, aunque dicha línea sólo alcanza la estación Ramos Mejía y no llega a Liniers”.
En este sentido, se destaca que el eventual cese de la línea quedaría subsanado en diversos tramos “con las líneas 322, 153, 392, 336, 182 y 96, entre otras, además del Ferrocarril”, no obstante lo cual se verifica “un sector limitado de exclusividad entre Las Heras y Navarro”. A su vez, el informe remarca que “considerando la importancia estratégica del tramo Liniers–Marcos Paz, […] podría evaluarse una reestructuración de la línea nacional 153, orientada a reforzar la cobertura del eje oeste. En particular, una eventual prolongación de su recorrido hacia el tramo Ituzaingó–Merlo permitiría complementar la oferta actualmente existente y constituir una alternativa adicional ante eventuales alteraciones en la operación del Ferrocarril Sarmiento, teniendo en cuenta que la vinculación ferroviaria entre Liniers y Marcos Paz no se realiza mediante un servicio directo, sino a través de una combinación entre el servicio eléctrico hasta Merlo y el ramal diésel Merlo–Lobos”, que es de vía simple y opera con baja frecuencia.
Línea 163
En cuanto a la línea 163, el informe señala que “muestra una movilidad predominantemente provincial”, ya que “aproximadamente el 82% de los desplazamientos registrados en la línea corresponden a viajes íntegramente desarrollados dentro de la Provincia de Buenos Aires, mientras que únicamente un 15%) corresponde a viajes interjurisdiccionales entre la Ciudad y la Provincia”.
Las autoridades, sin embargo, objetaron el argumento de la empresa. Según consta en el informe oficial, “no [se] evidencia una reducción sostenida de la demanda durante todo el período analizado” y “los resultados obtenidos no permiten corroborar, para la línea 163, la afirmación efectuada por la empresa respecto de una ‘caída sostenida del orden del 30%’ en la cantidad de pasajeros transportados”.
Antes bien, el informe remarca numerosos incumplimientos por parte de la empresa operadora. Más allá de la no prestación del servicio expreso, que la compañía tiene autorizado, las autoridades advirtieron “una operatoria recurrente por fuera de los parámetros autorizados”, con la prestación de “servicios con origen y/o destino en José C. Paz, localidad que no integra las cabeceras autorizadas para ninguno de los recorridos de la línea 163”, así como “desvíos recurrentes respecto de la traza autorizada”.
A su vez, desde Transporte remarcaron que las caídas en la cantidad de pasajeros transportados se observan “conjuntamente con una disminución de la oferta efectivamente prestada por la línea”. En este sentido, el informe nota que la traza es operada con el parque mínimo autorizado -y, a ratos, con una flota “por debajo del mínimo autorizado”- y que la solicitud de la empresa estuvo precedida por meses erráticos en las prestaciones: tal como reportó este medio, durante varios meses del año pasado la línea no circulaba con su recorrido completo y solo reanudó sus servicios hasta Primera Junta tras una intervención de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
No obstante, Transporte no objetó la solicitud de cese de la línea, al entender que no se generarían “vacíos significativos de cobertura territorial ni una pérdida sustancial de conectividad”, por cuanto habría una “inexistencia de sectores de exclusividad” y una “elevada superposición funcional” con alternativas tales como “las líneas [provinciales] 303, 461 y 462” -todas ellas operadas por el mismo Grupo Metropol-, así como las nacionales 96 y 153, “además de la presencia del Ferrocarril Sarmiento como servicio estructurante del corredor”. Al mismo tiempo, se detecta una muy baja utilización de la línea en el tramo capitalino (Primera Junta – Liniers), con una demanda concentrada en la cabecera.
De prosperar los cambios propuestos, sumarían nueve las líneas de colectivos en desaparecer desde diciembre de 2023. Desde entonces, dejaron de circular las líneas 5 –ramalizada dentro de la 8-, 6 –fusionada parcialmente con la 50-, 23 –fusionada parcialmente con la 115-, 75 –ramalizada muy parcialmente dentro de la 32-, 90 –fusionada en un corto tramo con la 151– y 99 –fusionada parcialmente con la 106-. A estas se suma la 154, que todavía circula, pero que en breve sería ramalizada dentro de la 45.
A estas supresiones se suman las múltiples modificaciones ocurridas en las líneas nacionales (se creó la nueva línea 197 y se aprobaron sendas extensiones y ajustes en los recorridos de las líneas 28, 32, 46, 91, 119, 128, 148, 158 y 195, al tiempo que fue recortado el recorrido de la línea 56, aunque en este último caso sin autorización oficial) y en las líneas porteñas (donde de las 31 líneas transferidas a la órbita local, 22 sufrieron modificaciones de algún tipo, entre supresiones parciales o totales, creación de nuevos ramales, fusiones, extensiones, modificaciones de traza y cambios empresarios, entre otros), en lo que constituye una de las mayores reestructuraciones del sistema en décadas.


