Un año después de la denuncia del sindicato, las autoridades reconocieron la presencia de 28 piezas con asbesto en los trenes Mitsubishi de la línea B. Reemplazarán todos los componentes contaminados, algunos de los cuales ya están en proceso de compra, y continuarán con las inspecciones de salud. Los trabajadores fueron declarados oficialmente como "expuestos al asbesto".

Autoridades del Gobierno de la Ciudad, de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) y de Metrovías reconocieron la presencia de asbesto en los trenes Mitsubishi de la línea B.

La admisión oficial llega más de un año después de que la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro (AGTSyP) denunciara la presencia de este peligroso material en las formaciones japonesas, fundamentándose en estudios encargados por el sindicato que fueron revelados entonces por enelSubte.

De acuerdo con un documento de la comisión mixta de asbesto al que tuvo acceso este medio, las autoridades reconocieron que de 56 muestras analizadas de los trenes Mitsubishi hay 28 piezas que contienen ese material cancerígeno. Entre ellas se cuentan los apagachispas, aisladores de resistencias, estufas de cabina, contactores, resistencias, fusileras, patines colectores y ventiladores, entre otros.

Los estudios estuvieron a cargo de la empresa CIH Soluciones Ambientales, que tomaron las muestras durante mayo pasado en presencia de representantes sindicales, SBASE, Metrovías y el Estado.

Toma de muestras de asbesto en formaciones Mitsubishi

La prioridad, según el mismo documento, es el recambio de esos componentes por otros que no contengan asbesto. Algunos de ellos, como los apagachispas y las fusileras ya están en proceso de compra, mientras que otros requieren un proceso de ingeniería para diseñar y encontrar un reemplazo. Hasta que la sustitución de piezas no tenga lugar, “los trabajos se realizarán cumpliendo estrictamente el procedimiento de seguridad”.

Esto último fue rechazado por la AGTSyP, cuya Secretaría de Salud Laboral exigió “el inmediato retiro de las estufas de cabina” y reclamó que se elabore “un protocolo de desamiantación” que “contemple la prohibición de hacer cualquier tipo de trabajo sobre piezas confirmadas o sospechadas de contener asbesto”.

Respecto de la salud de los trabajadores, y tal como anticipó enelSubte, fueron realizados estudios a 175 trabajadores de los talleres Rancagua y Villa Urquiza (91%), de los cuales ya se tienen los resultados de 107: de éstos, 89 no han arrojado ningún resultado, pero en 18 casos se han recomendado evaluaciones complementarias.

Los estudios consisten en consulta médica, radiografías de tórax y espirometrías, complementadas con tomografías computadas cuando el criterio médico así lo aconseje. Desde la AGTSyP, en tanto, aseguran que bregarán para que también sean sometidos a estudios los conductores, guardas y maniobristas.

Teniendo en cuenta los resultados positivos de los muestreos de los Mitsubishi (sumados a los idénticos resultados arrojados por el análisis de piezas de los CAF 5000 realizados el año pasado), los trabajadores de Rancagua y Villa Urquiza fueron declarados oficialmente como “expuestos al asbesto”, mientras que ambos talleres serán inscritos en el Registro de Sustancias y Agentes Cancerígenos. Adicionalmente, el taller Rancagua se inscribirá como “generador del residuo peligroso asbesto”.

También se realizaron estudios de calidad del aire en ambos talleres. El informe oficial destacó que “en todos los casos los resultados resultaron muy inferiores a los máximos admitidos por la legislación vigente“.

La crisis del asbesto en el Subte estalló en febrero del año pasado, al conocerse que los trenes CAF 5000 adquiridos de segunda mano al Metro de Madrid tenían piezas con este material. En España, cabe recordar, ya fallecieron dos trabajadores por enfermedades vinculadas con la exposición a ese material. Si bien SBASE ordenó apartar enseguida del servicio a esos trenes y terminó dándolos de baja, pronto aparecieron otras flotas con presencia de asbesto en las líneas B (Mitsubishi), C (Nagoya, cuyo retiro de servicio también fue anunciado) y E (CAF-GEE, que continúan en operación sin fecha prevista de retiro). La presencia de asbesto en coches e instalaciones de la red despertó la preocupación de los consorcios que compiten por la nueva concesión de la red.

Comentarios