Estudios confirmaron la presencia de asbesto en unas 20 piezas de los trenes Mitsubishi de la línea B, desde componentes eléctricos hasta los techos de las cabinas de conducción. Preocupa la salud de los trabajadores: ya enviaron a estudios a 160 empleados de los talleres y analizan enviar a unos 280 guardas y conductores.

Un total de 160 trabajadores de la línea B se someterán a estudios médicos con el fin de detectar o descartar posibles complicaciones de salud derivadas de la exposición al asbesto. La realización de estos estudios había sido anticipada por enelSubte en mayo pasado.

La mayoría de estos trabajadores pertenecen a los talleres Rancagua y Villa Urquiza, donde se reparan y mantienen formaciones entre cuyos componentes se han hallado piezas con asbesto.

Hasta el momento, el hallazgo del peligroso material fue confirmado y reconocido por las autoridades para la flota CAF 5000, que ya fue apartada de servicio, analizada y dada de baja de la flota activa del Subte, por lo que ya no prestan servicio.

Sin embargo, los avances han sido más lentos respecto de la más numerosa flota Mitsubishi. Estudios realizados por la Universidad Nacional del Sur (a instancias de la AGTSyP) confirmaron la presencia de asbesto en unas 20 piezas, entre las que se encuentran los apagachispas, los aisladores de resistencias, paneles eléctricos y hasta en los techos de las cabinas de conducción, entre otras.

Las fibras halladas se corresponden con la variedad crisotilo, cuya utilización se encuentra prohibida en la Argentina por resolución 823/2001 del Ministerio de Salud de la Nación, vigente desde el 1° de enero de 2003.

Sin embargo, esos resultados no han sido aún validados por la comisión mixta de asbesto, aunque se espera que el órgano se expida al respecto en breve. De confirmarse, se enviará también a revisión médica a otros 280 trabajadores, en su mayoría conductores y guardas, quienes conviven con el material en las cabinas de conducción.

Tal como explicó enelSubte, numerosos trabajadores se niegan a reparar algunos componentes de las formaciones Mitsubishi en los talleres temiendo por su salud, lo que afecta la disponibilidad de la flota e impacta sobre la frecuencia y regularidad del servicio.

A diferencia de lo que ocurrió con los CAF 5000, una flota pequeña, de apenas 36 coches, y de los cuales ni siquiera solían funcionar la mayoría, cuyo retiro no ocasionó mayores problemas, los Mitsubishi representan la flota principal de la línea B, por lo que su eventual apartamiento del servicio generaría enormes trastornos al servicio.

Una de las soluciones pasaría por «desamiantar» la flota, tal como se planteó en el Metro de Madrid, aunque esto requeriría de grandes inversiones difíciles de justificar en el caso de trenes que tienen unos 60 años de antigüedad.

La otra solución implicaría un desembolso mayor, pero permitiría cortar de cuajo con este problema y con los inconvenientes derivados de los polémicos CAF 6000: cambiar toda la flota de trenes de la línea B por formaciones cero kilómetro, una alternativa que SBASE empezó a estudiar el año pasado.

En otras líneas

La línea B no es la única afectada: estudios también han detectado la presencia de asbesto en algunos de los trenes de las líneas C y E.

En el caso de la C, los afectados son los trenes Nagoya serie 250/300/1200, cuyo retiro de servicio se anunció el año pasado y se está ejecutando de forma paulatina, siendo reemplazados por los trenes CNR.

En la línea E, en tanto, tienen asbesto los trenes CAF-GEE, de 55 años de antigüedad. Si bien algunos de ellos han sido retirados de servicio, todavía quedan varias formaciones en funcionamiento y no hay planes para jubilarlos en el corto plazo. La reciente extensión de la línea E a Retiro torna imprescindible mantener activos por lo menos algunos trenes de este tipo.

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