La línea E arrastra graves problemas de servicio desde hace largo tiempo, principalmente por causa de una flota envejecida y deteriorada. Este viernes, un coche sufrió un desperfecto eléctrico que generó un principio de incendio, evacuación e interrupción de la línea. Las soluciones que se estudian pero que tardan en llegar.

La línea E del Subte, que acumula desde hace años una situación de deterioro en el servicio, enfrenta horas particularmente graves.

Los habituales incidentes (demoras, cancelaciones, trenes con problemas técnicos) parecieron recrudecer con la habilitación de la extensión a Retiro, en junio pasado, que sin solucionar ninguno de los problemas de servicio preexistentes que aquejaban a la línea, la amplió en dos kilómetros y le agregó un 12% de pasajeros

Este viernes 16 un «problema eléctrico» ocasionó el principio de incendio de una formación CAF-GEE y obligó no sólo a evacuar a los pasajeros (varios de los cuales terminaron hospitalizados, mientras que otros debieron recibir oxígeno) sino a interrumpir la línea y luego a operar con un servicio limitado, generando en total una afectación al servicio de más de tres horas. No es la primera vez que ocurre un incidente de este estilo: el más reciente había tenido lugar en febrero pasado.

La causa principal detrás de los problemas es el estado de deterioro de la veterana flota CAF-GEE, que este año cumple 55 años de servicio y es la segunda más vieja del Subte, apenas por debajo de los Mitsubishi de la línea B, otra línea en crisis.

En particular, la formación afectada este viernes por el incendio (la «C», integrada por el coche 118 en el que se originó el incendio) había sido apartada de servicio algunos meses atrás (junto a la formación «B») para ser retirada definitivamente, siguiendo el camino de los coches que fueron entregados al Centro Cultural Recoleta o a la Universidad de Lomas de Zamora. Pese a esto, y ante la falta de trenes necesarios para sostener la frecuencia con la extensión a Retiro, fue vuelta a poner en servicio sin pasar por una reparación profunda.

Sin embargo, la flota no lo explica todo: sólo en el último año, y sin contabilizar los incidentes menores, en la línea E se dieron hechos como la caída de 200 metros de catenarias, el descarrilamiento de un tren Fiat Materfer en cocheras y «puebladas» de usuarios ante el mal servicio.

La situación es tan grave que desde Subterráneos de Buenos Aires no sólo han reconocido públicamente el «grave déficit de servicio» de la línea, sino que han comenzado a estudiar alternativas para jubilar definitivamente de servicio a los CAF-GEE, algo que de momento no se podría hacer sin resentir gravemente el servicio. Para colmo de males, se trata de una de las flotas afectadas por componentes con asbesto.

Desde la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro (AGTSyP), en tanto, reclamaron «que se hagan los adecuados mantenimientos» y exigieron «una pronta renovación de la flota».

En esta línea, tal como adelantaba en exclusiva días atrás enelSubte, se está analizando la viabilidad de transferirle a la línea E hasta seis trenes Alstom Metropolis desde la línea D, donde actualmente circulan. Esto permitiría no sólo una mejora en la calidad de servicio sino también una menor tasa de fallas mecánicas y garantizar una mejor frecuencia, que desde la Ciudad prometen que será de tres minutos y medio para fines de año, un objetivo que todavía parece muy lejano.

Pero mientras estas decisiones, que podrían tener un impacto favorable en el servicio, se demoren con estudios, análisis y «evaluaciones técnico-económicas», los pasajeros de la línea E seguirán viajando mal, sin ninguna certeza acerca de que el tren al que se subieron no vaya a tener un desperfecto técnico. Porque hasta el momento, la línea E ha estado entre las últimas prioridades del gobierno de Rodríguez Larreta.

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