En una comunicación interna Metrovías confirmó que al menos tres trabajadores de la línea B tienen síntomas compatibles con problemas de salud vinculados a exposición al asbesto. Desde el gremio hablan de hasta un 5% de trabajadores afectados. El plan de "desamiantado" de la flota, en duda. La experiencia internacional y las otras líneas: cómo sigue la crisis.

Al menos tres trabajadores del Subte podrían tener enfermedades vinculadas a la exposición al asbesto, admitió Metrovías.

Se trata de tres empleados que se desempeñan en el área de talleres de la línea B del Subte, en los que se encontraron «hallazgos vinculables a la exposición al asbesto, en todos los casos sin síntomas», según consta en una comunicación interna de la Gerencia de Recursos Humanos de la empresa operadora del Subte.

Los casos fueron detectados luego de que, tal como anticipó enelSubte, se sometiera a todo el personal de talleres a exámenes neumunológicos en el Hospital Británico. De acuerdo con el propio comunicado interno de Metrovías, idénticos exámenes se realizarán a todo el personal de tráfico en las próximas semanas.

Un informe interno del secretariado ejecutivo de la AGTSyP al que tuvo acceso este medio, en tanto, menciona la posibilidad de que el número de afectados sea mayor: de acuerdo con el gremio, aún no se habrían terminado con los análisis y se habla de «un cuadro muy grave», con al menos «un 5% de trabajadores afectados» en los que se habría detectado «pleuresia, inflamación en la pleura, por exposición al asbesto».

 

El asbesto está presente en componentes tanto de la flota CAF 5000 (retirada por esta causa en febrero de 2018 y dada de baja a mediados del año pasado) como de la flota Mitsubishi, actualmente operativa. La presencia de asbesto en estos trenes fue reconocida oficialmente por las autoridades recién a fines de junio pasado, tras lo cual se comenzó a diseñar un plan para «desamiantar» esta flota en el plazo de «cuatro meses».

 

En diálogo con este medio, fuentes sindicales ponen reparos a esta cuestión, dudando de que se pueda «desamiantar» a los Mitsubishi dada la gran cantidad de componentes con asbesto que poseen y llaman a hacer un recambio total de la flota, tal como se hizo en otras redes del mundo afectadas por la misma problemática.

En los últimos meses, la Secretaría de Salud Laboral de la AGTSyP ha intensificado sus contactos internacionales para conocer la experiencia de los trabajadores de otros metros que lidian con esta problemática. En este sentido, destacaron la experiencia del Metro de Santiago, donde a raíz del hallazgo de asbesto se ha tomado la decisión de reemplazar paulatinamente los trenes NS-74 por las nuevas formaciones NS-16 ensambladas en Chile, y del Metro de Barcelona, que recientemente ha anunciado la compra de trenes más grande de su historia para jubilar las flotas de dos líneas cuyos trenes contienen gran cantidad de piezas con asbesto.

La línea B, si bien es probablemente la más complicada en cuanto al asbesto, no es la única afectada: componentes de este material han sido detectados en las flotas de las líneas C y E, aunque de momento esto no ha sido reconocido de forma oficial por las autoridades. De acuerdo con el informe interno de AGTSyP, «se pidió a Metrovias y SBASE que aceleren los procesos de intervención [en relación a] los talleres Constitución y San José de las líneas C y E», lo que sería encarado luego de avanzar con la línea B.

En el caso de la línea C, el asbesto está presente en los trenes Nagoya series 250/300/1200, de los cuales ya han sido retiradas definitivamente de servicio siete formaciones. En tanto, en la línea E el asbesto fue encontrado en piezas de los trenes CAF-GEE, de 55 años de antigüedad. Si bien algunas formaciones han sido retiradas, otras resultan imprescindibles para seguir garantizando el servicio pese a su mal estado mecánico: sin ir más lejos, el pasado viernes hubo un principio de incendio en una de ellas.

Si bien hasta ahora no habían estado bajo escrutinio, el gremio ya pidió que sean analizados los trenes Fiat Materfer (fabricados entre 1980 y 1997, con anterioridad a la prohibición del asbesto en el país), que componen el resto de la flota de la línea E.

 

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