Subterráneos de Buenos Aires anunció el llamado a licitación para elaborar la documentación que servirá para encarar la construcción de la línea F. Los estudios estarían listos en menos de un año, pero aún no hay plazo definido para el inicio de las obras. La línea, que unirá Barracas y Palermo con tramos en viaducto y subterráneos, costará 2000 millones de dólares. El financiamiento sigue siendo una incógnita.

Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) anunció este lunes que realizó el llamado a licitación para los estudios de ingeniería para la construcción de la nueva línea F (Barracas – Palermo). La convocatoria había sido anticipada por enelSubte en mayo pasado.

No es la primera vez que se contratan estudios para la línea F. En 2014, SBASE había asignado la tarea a la consultora francesa Systra. Ese trabajo fue terminado a principios de 2016, pero luego fue desestimado por la posible colisión con las obras de la ahora suspendida Red Expresa Regional (RER) en Plaza Constitución. Luego de eso, en abril de 2017 el ministro Franco Moccia había dicho que ya se estaba «haciendo la ingeniería» de la línea, algo que evidentemente era erróneo o no avanzó, pues es el mismo tipo de estudio que se está licitando ahora.

La licitación apunta a la elaboración de los pliegos y documentación necesaria para licitar las obras propiamente dichas de construcción de la línea, para lo cual todavía no hay fecha cierta ni precisiones con respecto a cómo se financiará. 

De acuerdo con SBASE, esta instancia consta de dos etapas. En la primera, la «consultora especializada» que resulte adjudicataria tendrá tres meses para «validar y ajustar, a través de modelos analíticos, el anteproyecto conceptual elaborado por SBASE«, lo cual «incluye traza, accesibilidad, circulación y evacuación de los pasajeros y locales técnicos», entre otras. Una vez finalizado este paso, y en un plazo de seis meses, se desarrollará «la documentación para la licitación de la construcción de la línea, que incluirá pliegos, memorias y planes de trabajo». Esto comprende definir con precisión cuestiones vinculadas al material rodante, potencia, señalamiento, comunicaciones y medios de elevación.

Una de las definiciones clave es que la línea sería completamente automatizada y contará con puertas de andén, de manera similar a las líneas 3 y 6 del Metro de Santiago de Chile. Esta alternativa, con trenes que no tienen cabina de conducción, tuvo una fría acogida por parte del sindicato de trabajadores del Subte.

Con esta licitación, la Ciudad busca disipar la idea de que no hace obras de Subte, ya que por primera vez en casi medio siglo no hay ninguna estación en obra. La estación Sáenz, que debía ser la próxima a construir, continúa sin novedades.

Según la propia SBASE, la línea F demandará una inversión de 2000 millones de dólares y están en evaluación «diversas fuentes de financiamiento». Recientemente, la alternativa que había sonado más fuerte era la de un proyecto de asociación pública-privada (PPP), pero tras el naufragio de las dos iniciativas emblemáticas de transporte que iban a construirse bajo esa modalidad (la RER y el tren a Vaca Muerta), esa idea ha perdido tracción.

La línea F unirá Barracas con Palermo mediante 12 kilómetros, cubriendo los ejes de la autopista 9 de Julio Sur y las avenidas Garay, Entre Ríos/Callao, Las Heras y Santa Fe. Contará con 13 estaciones, dos de las cuales serán en viaducto, tal como había anticipado en exclusiva este medio en noviembre pasado. A su vez, permitirá combinar con todas las líneas de la red, además de los ferrocarriles Roca y San Martín. Se estima que será utilizada por unos 600 mil pasajeros diarios, lo que la transformaría en la principal línea de la red.

A nivel constructivo, la línea tendrá tres secciones: en viaducto de Barracas a Constitución, con túnel tradicional de Constitución a la avenida Entre Ríos y con tunelera desde allí hasta Palermo. Sería la primera obra de Subte construida con una máquina de este tipo, que en el país sólo fueron utilizadas para obras hídricas y para el soterramiento de la línea Sarmiento.

Con todo, la licitación de los estudios no implica ningún avance concreto: aún cuando los documentos estén listos para dentro de un año aproximadamente, esto no significa que se comience a construir la línea en lo inmediato. Esto dependería de dos variables que aún están lejos de despejarse: la voluntad política del Gobierno y la disponibilidad de financiamiento. 

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