La licitación de los cupos de carga fracasó al no alcanzar el objetivo de los cuatro millones de toneladas: sólo se consiguieron ofertas por 3,3, de los cuales casi la mitad corresponden a YPF y un cuarto a jugadores que no tienen rol en Vaca Muerta. Las petroleras privadas, poco interesadas en participar. Dudas sobre la viabilidad de la modalidad PPP.

El proyecto para construir una conexión ferroviaria con el yacimiento Vaca Muerta enfrenta horas decisivas y corre serio peligro de no llevarse a cabo.

La licitación para construir el proyecto bajo modalidad de asociación público privada (PPP, según sus siglas en inglés) iba a ser lanzada para fines de 2018. Tras las dificultades económicas que el país enfrentó el año pasado, esa fecha fue reprogramada para el primer trimestre de este año.

Paso previo a lanzar la construcción del proyecto, el Gobierno decidió licitar los cupos de carga (cuatro millones de toneladas), como una forma de tantear el mercado y analizar la viabilidad de la iniciativa.

Sin embargo, para sorpresa de muchos, la licitación no despertó la convocatoria que se preveía y el Ministerio de Transporte tuvo que prorrogar hasta en cinco ocasiones la fecha de cierre, en un intento por atraer mayor cantidad de ofertas.

Finalmente, la semana pasada se cerró la licitación sin que se llegara a alcanzar el objetivo de las cuatro millones de toneladas: sólo se recibieron ofertas por poco más de 3,3 millones. Los pliegos, de hecho, establecen que en el caso de que no se cumpla el objetivo se podría suspender toda la convocatoria, algo que desde el Gobierno aseguraron que no harían, ya que “la diferencia es poca”, según reveló el portal Econojournal. 

Casi la mitad de las toneladas ofertadas corresponden a YPF.

El reparto de las cifras ofertadas es más que llamativo. Prácticamente la mitad (1,5 millón) corresponden a la petrolera estatal YPF, mientras que siete otras petroleras (PAE, Shell, Pluspetrol, Vista, Chevron, Total y Pampa) no llegaron a completar un millón entre todas. El escaso entusiasmo de las petroleras privadas por el proyecto ya había sido revelado días atrás por una nota publicada en La Nueva, de Bahía Blanca.

El panorama se completa con tres ofertas de jugadores ajenos a Vaca Muerta, como el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (500 mil toneladas, la segunda oferta más importante detrás de la de YPF), la constructora Frontera y la agencia marítima Sea White.

Las opciones que se abren tras verificar que no se alcanzó el objetivo son varias: podrían darle impulso a la obra de todas formas (la opción menos plausible por estas horas), esperar un tiempo prudencial a abrir una nueva convocatoria para atraer nuevas ofertas, o bien dar de baja el proyecto de manera oficial, algo que se trataría de evitar para no pagar costos políticos en un año electoral. Por eso, la opción que más se comenta es la de no hacer nada y dejar que la iniciativa se diluya.

El fracaso de la licitación no sólo pone de manifiesto la escasa disposición de las empresas de participar en el proyecto en el marco de la actual crisis económica, sino también las serias dudas que despierta la viabilidad de los proyectos de asociación público privada (PPP) en un contexto de alto endeudamiento, volatilidad cambiaria y riesgo país récord.

Esa modalidad, cabe recordar, también había sido elegida para el proyecto estrella del Gobierno en materia de ferrocarriles, la Red Expresa Regional (RER), cuya suspensión nunca fue oficializada pero terminó siendo blanqueada el año pasado.

Cómo es el proyecto del tren a Vaca Muerta

El tren a Vaca Muerta contempla una inversión estimada de 780 millones de dólares y tiene un plazo previsto de ejecución de cuatro años.

La iniciativa contempla la intervención en unos 700 kilómetros de víasmejoramiento y renovación de vías -según corresponda- entre Ingeniero White/Bahía Blanca y Contraalmirante Cordero y la construcción de 83 kilómetros de vía completamente nueva entre esta última y Añelo, en cercanías de donde se encuentra Vaca Muerta.

Entre los materiales que buscan transportar se encuentran materiales de construcción, tubos sin costura, metanol y arena, insumos clave para el fracking y para el abaratamiento de los costos de la explotación petrolera en el yacimiento patagónico. La iniciativa podría beneficiar, además, a la economía frutícola del Alto Valle del Río Negro. A su vez, podría crear una interesante sinergia con el olvidado proyecto del Trasandino del Sur.

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