SBASE realizará estudios de ingeniería para la línea F, "el paso previo a licitar", explican. La línea irá de Barracas a Barrancas de Belgrano, respetando la traza original definida en la ley 670, por Plaza Italia. Queda así descartado el proyecto de desviar la traza a Facultad de Derecho, como se había barajado hace algunos años. Se licitará por PPP y llave en mano. Costará 2000 millones de dólares.

Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) trabaja en una nueva versión de la traza de la línea F, con vistas a licitar su construcción en el mediano plazo.

Semanas atrás, en una entrevista con enelSubte, Eduardo de Montmollin, presidente de la empresa estatal, confirmó que hay conversaciones avanzadas con la Corporación Andina de Fomento (CAF) para “obtener un crédito que permita financiar los estudios de ingeniería de la línea F”, lo que consideró el “paso previo a licitar”.

Si bien los estudios de ingeniería permitirían definir con más precisión algunas cuestiones, como el tramo por el cual empezaría la obra, no son los primeros documentos que SBASE encarga para el proyecto de la línea F. Entre 2014 y 2015 la consultora Systra tuvo a su cargo la elaboración de los estudios de prefactibilidad, a los que tuvo acceso este medio.

En el proyecto actual sobre el que se está trabajando, la línea F se extiende desde Barracas hasta Palermo, con una opción de extensión a Barrancas de Belgrano.

El primer tramo, Barracas – Constitución, se haría elevado en viaducto “entre los dos tableros de la autopista Nueve de Julio Sur – Presidente Frondizi”, con cocheras que también se ubicarían en superficie en un lugar a definir. Esto, calculan en SBASE, permitiría abaratar los costos de la obra en una proporción importante.

El espacio dejado entre ambas manos de la autopista fue originalmente pensado para albergar una línea de Subte. Así se preveía en los proyectos de Guillermo Laura, secretario de Obras Públicas de la municipalidad durante la última dictadura cívico militar y “creador” de la red de autopistas porteñas. El concepto de construir Subte y autopista en paralelo, aunque en subterráneo, sólo prosperó en el último tramo de la línea E (Emilio Mitre – Plaza de los Virreyes).

El tramo de Constitución a Barrancas de Belgrano sería soterrado, siguiendo lo originalmente previsto en la ley 670: bajo la traza de las avenidas Garay, Entre Ríos/Callao y Las Heras hasta Plaza Italia, desechándose la posibilidad de que la línea termine en Facultad de Derechocomo se propuso hace algunos años.

Otra de las novedades es que, en lugar de finalizar en Plaza Italia, la línea continuaría bajo la avenida Santa Fe hasta la estación Palermo de la línea San Martín. Esta opción permitiría, en una segunda etapa, prolongarla por la avenida Luis María Campos hasta Barrancas de Belgrano, donde hay un importante centro de trasbordo y donde se ubicará la futura estación Belgrano C elevada de la línea Mitre.

Constructivamente, la línea presenta tres tramos: de Barracas a Constitución se ejecutaría en viaducto, de Constitución hasta la avenida Entre Ríos el túnel se construiría mediante el método austríaco (tradicional) y el tramo restante se haría con dos tuneleras. Para ellas se construirían dos pozos de ataque dedicados: el primero de ellos en el predio “Polo Circo” (a menos de 100 metros de Garay y Entre Ríos) y el segundo en un sector del predio del Regimiento de Patricios, en Palermo.

Este tipo de máquinas nunca se ha utilizado para la construcción de túneles de Subte en la Argentina. El único antecedente similar es la tunelera a cargo del soterramiento de la línea Sarmiento. En SBASE calculan que gracias a estas máquinas, el plazo de construcción de la línea, al menos de sus primeros tramos para comenzar a prestar servicios, sería de entre cuatro y cinco años.

De acuerdo con De Montmollin, “dada la situación financiera general del país y de la Ciudad, el formato que se presenta como más factible es el de asociación público-privada (PPP)“. La obra sería bajo modalidad “llave en mano”, lo que significa que el contratista no sólo se encargará de la obra civil sino también de todos los contratos parciales, desde el señalamiento y la potencia hasta la provisión del material rodante, pasando por el equipamiento electromecánico. El costo estimado de todo el proyecto asciende a unos 2000 millones de dólares.

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