La factibilidad del proyecto, cuestionada por especialistas de transporte ferroviario y subterráneo. La falta de estudios de demanda que justifiquen la inversión plantea más dudas. Negocios inmobiliarios, el futuro de la urbanización de la villa y el uso de los terrenos ferroviarios de Retiro, en juego. ¿Cuáles son las intenciones del PRO?

LOS HECHOS

En febrero de 2012 un amparo de la ONG Basta de Demoler obligó a detener las obras de la estación Plaza Francia, que SBASE había decidido localizar bajo la Plaza Intendente Alvear a pesar de que el proyecto sancionado por ley indicaba que debía construirse bajo la Avenida Pueyrredón. La continuidad de las obras, que estuvieron detenidas durante todo el 2012, parecía retomarse a inicios de este año cuando la Justicia falló a favor de SBASE determinando la caducidad de la causa.

Pero Subterráneos de Buenos Aires, alegando la existencia de proyectos que modificarían la traza de la línea, suspendió las obras ya licitadas y derivó el caso a la Legislatura porteña, dando un silencioso espaldarazo a la propuesta presentada por el diputado Rafael Gentili y desestimando en forma implícita, sin mayores argumentos, la traza prevista por la ley que regula el trazado de la línea H. La propuesta de Gentili consistía en atravesar la Villa 31, construir una estación en dicha locación y otra en la terminal de ómnibus, enlazando con la línea C en Retiro, formando una sola línea operativamente.

El proyecto del diputado Gentili concitó el apoyo de buena parte de la oposición porteña, incluyendo al Frente para la Victoria, bajo un discurso de integración e inclusión social. Las consideraciones técnicas, en cambio, no parecieron preocupar demasiado a sus impulsores. Muchos defensores de la iniciativa, que catalogaron al trazado original bajo Libertador de elitista y “desactualizado”, desconocían que el oficialismo porteño manejaba un proyecto demasiado similar al de Gentili para tratarse de una mera coincidencia.

Este mismo medio informó en marzo pasado que en silencio SBASE estudió una rectificación del proyecto “social” de Gentili por la Avenida Castillo, elaborada por el ingeniero Mariano Cermesoni, gerente de Planeamiento de SBASE. Esta alternativa recupera el espíritu del proyecto de la oposición y lo dota de un trazado que no penetraría en la Villa sino que sería periférico a la misma, aunque garantizándole conectividad a sus habitantes mediante la estación “Padre Mugica”, a localizar sobre uno de los ingresos al barrio.

La alternativa era, hasta ayer, manejada “subterráneamente”, valga la ironía. Pero Subterráneos de Buenos Aires hizo público este miércoles a través de medios afines al Gobierno de la Ciudad su proyecto para llevar la línea H a la Villa 31 en la reunión de asesores de la Comisión de Obras y Servicios Públicos de la Legislatura. Allí, personeros de la compañía estatal hicieron circular borradores de la alternativa que ahora el diputado Gentili apoya por considerar un proyecto de consenso que recupera lo propuesto por él el año pasado. Se descuenta, entonces, la aprobación de un proyecto, con amplio apoyo político (desde el PRO hasta el Frente para la Victoria, pasando por Proyecto Sur), que por sus características es de dificil concreción. De sancionarse, la línea H se encamina a ser una línea inconclusa.

LOS CUESTIONAMIENTOS

La traza propuesta atraviesa terrenos ganados al río a principios del siglo XX, con las consecuentes dificultades que eso supone para la construcción de subterráneos tal como se experimentó en la construcción del tramo sur de la línea H (estaciones Parque Patricios, Hospitales y más fuertemente en Sáenz y Pompeya) y de la extensión de la línea E entre Bolívar y Retiro.

No se tiene en cuenta el riesgo edilicio que implicaría no sólo construir sino luego operar una línea de subterráneos bajo edificaciones precarias levantadas sin el más mínimo control de parte del Estado.

Respecto de unificar las trazas de las líneas H y C, deben considerarse ciertas limitaciones técnicas en la traza de la línea C que impedirían un aumento de frecuencias a la altura de lo necesario: curvas muy cerradas, cercanía de los cambios de las estaciones Retiro y Constitución a los andenes, estrechez de los mismos (excepto las estaciones Diagonal Norte, Avenida de Mayo, Lavalle y San Martín, que cuentan con andenes de 4 metros de ancho, las demás estaciones tienen plataformas de 3 m de ancho). Tampoco se tiene en cuenta que ninguna de las estaciones de la línea C cuenta con cantidad suficiente de accesos como para drenar la cantidad de pasajeros que utilizarían una línea como la propuesta operando con una frecuencia máxima estimada en 60 o 90 segundos dependiendo de cuál sea el sistema de señales a utilizar.

En una entrevista con este medio, publicada en febrero, el ing. Juan Pablo Martínez, director de la consultora AC&A, explicaba quefaltan hoy elementos de juicio para tomar la decisión de enlazar la línea H con la C, a parte de las dificultades técnicas del terreno“. Además, recordaba el ingeniero que “el asentamiento es ilegal” y “su regularización es muy cuestionable, porque el área usurpada es contigua a uno de los principales nodos del transporte argentino. La presencia de la Villa 31 crea limitaciones al funcionamiento de la Terminal de Ómnibus, del puerto y de los ferrocarriles […] por lo tanto la idea de asociar el enlace de las líneas H y C para dar servicio a la Villa 31, aparte de las consideraciones técnicas, me parece fuera de lugar“.

En otra entrevista, el ing. Alejandro Nazar Anchorena, ex presidente de Subterráneos de Buenos Aires (1996-2002), objetaba que: “Si bien todo es técnicamente posible, es de señalar que el motivo de unir dos líneas, que siempre es muy discutible, requiere en primer lugar que ambas líneas movilicen dos tráficos distintos que tengan como destino final un lugar común de concentración de pasajeros. Siendo la denominada Villa 31 un conjunto habitacional precario no parece que reúna ese requisito, más cuando no hay estudios técnicos que avalen el trazado de una línea por ese lugar. En segundo lugar es recomendable que ambas líneas tengan aproximadamente  el mismo caudal de pasajeros para que la frecuencia se mantenga en todo el recorrido del túnel. En caso contrario deberá efectuarse un servicio “corto” en el túnel menos utilizado, que en este caso sería el sector de la línea H”. El profesional opinó en esa oportunidad que lo mejor sería completar el trazado bajo la Av. Libertador, tal cual prevé la ley, a la vez que ponderó la posibilidad de unir la línea H con la línea E en Retiro.

Finalmente, el presidente del Instituto Argentino de Ferrocarriles, Pablo Martorelli, consideró al proyecto de llevar la línea H bajo la Villa 31 como “demagógico” y producto de una “pretendida sensibilidad social mal entendida”. “La absurda extensión planteada requiere de acuerdos con organismos del Estado Nacional y una importante conflictividad sociocultural que el proyecto […] ni considera. Como tampoco considera las interferencias subterráneas ni las características del subsuelo de la zona ferroviaria y portuaria. Es una propuesta […] ingenua, carente de seriedad y que termina siendo funcional a la política de no-hacer-Subte de Macri”. Asimsmo, consideró al proyecto de estación Retiro Norte, en cercanías de Facultad de Derecho, como “inviable” por estar emplazada en un “lugar inadecuado” y la cuestionó en duros términos por considerarla funcional “a quienes aún hoy siguen sosteniendo el derrotado proyecto noventista de Retiro”, que consistía en desafectar las actuales terminales ferroviarias de Retiro y la utilización de sus terrenos, así como los de la Villa 31, para grandes emprendimientos inmobiliarios.

EL NEGOCIO INMOBILIARIO

En este contexto, vale recordar la existencia del emprendimiento inmobiliario “Proyecto Bicentenario”, que fuera presentado en abril de 2010 al gobierno nacional. En la iniciativa privada, de la que participan los empresarios Eduardo Eurnekian, Ernesto Gutiérrez, Jorge Brito, Eduardo Elsztain, Juan Carlos López Mena y Alberto Fernández Prieto, máximos representantes de IRSA, Corporación América, Vizora, Buquebus y Fernández Prieto y Asociados, se prevé invertir un total de 1164 millones de dólares. El proyecto Bicentenario transformaría las tierras fiscales del área de Retiro en un nuevo Puerto Madero, con edificios comerciales, viviendas, modernos espacios verdes y museos. La construcción de una línea de subterráneos que dote de conectividad al emprendimiento es un enorme y silencioso espaldarazo a la concreción del proyecto.

La venta de los terrenos replicaría la modalidad asumida en Puerto Madero, vale decir, su oferta mediante una corporación mixta integrada por la Nación y la Ciudad. No deja de ser llamativo el impulso del PRO, que con apoyo de algunos legisladores del Frente para la Victoria, se aprestan a llevar la línea H a la zona portuaria en momentos en que la Corporación Antiguo Puerto Madero está cerca de su disolución por haberse vendido ya todos los terrenos que tenía a su cargo, siendo considerada al día de hoy una “cáscara vacía”. La representación de la Ciudad en la corporación se encuentra en manos de Daniel Dubinsky (ex-miembro del directorio de SBASE) y Damian Sarquis, ambos hombres del ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad, Daniel Chaín.

Es la repartición que maneja el ministro Chaín la que se hará cargo, casualmente o no, de las obras de ampliación de la línea H en virtud del decreto 101/13, mediante el cual la Ciudad le arrebató a SBASE la ejecución de las obras del Subte.

A MODO DE SÍNTESIS

Resulta difícil de justificar de qué manera el cambio propuesto beneficiaría a los usuarios del Subte o, más en general, del transporte público. La nueva traza alarga el tiempo de viaje hacia Retiro, pero además presenta complicaciones técnicas y legales varias que hacen prever que su ejecución se demore por varios años más, cuando la extensión por Libertador ya podría encontrarse en construcción. Además, la construcción de la línea podría perturbar severamente la operación ferroviaria en el acceso a Retiro. La hipotética “Retiro Norte” que se menciona desde los años 90, como explica el ingeniero Martorelli, es inviable desde el punto de vista operativo en coexistencia con la actual estación terminal.

Por otro lado, el potencial operativo y de flujo de pasajeros de la unión E-H es mucho mayor que la unión con una saturadísima línea C, transversal al igual que la H.

Que los usuarios actuales del transporte público se vean perjudicados, podría pensarse, debería verse compensado por el beneficio de nuevos habitantes que ganarían acceso al Subte como medio de transporte. Pero ese planteo obvia que la Villa 31 está muy lejos de la construcción de infraestructura adecuada y de la regularización dominial que deberían llevarse adelante según la ley de urbanización aprobada tiempo atrás por la Legislatura. Por otro lado, la valorización de los terrenos agravaría todavía más el fenómeno de intermediarios informales que dificulta el acceso a la vivienda y convierte la precariedad de muchos en el negocio de unos pocos.

No es casual que funcionarios y legisladores del PRO guardaran sospechoso silencio mientras parte de la oposición porteña proponía llevar el Subte a la Villa 31 desde un planteo de pretendida sensibilidad social, incluso sin cumplir antes la ley de urbanización. En los años 90 se quiso convertir el área de Retiro en un gigantesco negociado inmobiliario, afectando al puerto, a los ferrocarriles y a los pobladores del asentamiento de emergencia. Con más o menos sensibilidad social, los afectados serían los mismos.

Si los usuarios se quedarán sin Subte por muchos años y los actuales habitantes de la Villa 31 posiblemente sean víctimas de un espiral de especulación inmobiliaria, ¿para quién está pensado este proyecto? En los terrenos está la respuesta.

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