SBASE difunde que el uso de la línea A creció un 30% en comparación con septiembre del año pasado y lo atribuye a las obras cosméticas antes que a la apertura de nuevas estaciones. Con todo, la línea lleva un 3% menos de pasajeros que cuando tenía cabecera en Primera Junta y cuatro estaciones menos. Por el incremento tarifario, Flores y San Pedrito no cumplen las previsiones de tráfico.

Subterráneos de Buenos Aires difundió el pasado viernes un comunicado de prensa, que fue replicado por varios medios de comunicación, en el que anunció que la cantidad de pasajeros transportados por la línea A en septiembre de este año resultó un 30% superior a la de igual mes del año pasado.

El guarismo, si bien no es erróneo, no contempla que el 27 de septiembre pasado la línea A abrió dos nuevas estaciones (San José de Flores y San Pedrito), que aportaron una buena cantidad de pasajeros -siete millones en su primer año de operación, según SBASE- lo que explica, al menos en parte, el incremento.

Antes que a las nuevas estaciones, el Gobierno de la Ciudad prefirió atribuir el aumentoa que mejoramos la experiencia de viaje con la incorporación de 45 coches con aire acondicionado, la puesta en valor que realizamos en todas las estaciones” y hasta “la colocación de cestos, ventiladores y bancos”.

[quote_box_left]Entre septiembre de 2011 y septiembre de 2012 la línea A perdió casi un millón y medio de pasajeros, merced al aumento del pasaje que provocó la migración de los usuarios hacia otros modos de transporte[/quote_box_left]

Adicionalmente, la cifra se compara con uno de los peores años en cuanto a cantidad de viajes realizados en el sistema subterráneo. Entre septiembre de 2011 y septiembre de 2012 la línea A perdió casi un millón y medio de pasajeros, merced al aumento del pasaje que provocó la migración de los usuarios hacia otros modos de transporte.

Si las cantidades de pasajeros transportados se analizan en perspectiva más amplia, por caso los últimos 10 años, se observa que la línea A transportó -en el mes destacado como excepcional por SBASE- menos pasajeros que en iguales períodos previos a que la Ciudad tomara a su cargo el Subte.

La situación se agrava cuando se toma en cuenta que en los últimos cinco años la línea A sumó cuatro nuevas estaciones y que pese a esto, transporta incluso un 3% menos de pasajeros que en 2008, último año en que operó con su histórica cabecera de Primera Junta.

[quote_box_right]La experiencia de viaje tampoco mejoró, merced a la reducción de la flota. SBASE calificó a la frecuencia de la línea como “inadmisible” en un documento interno.[/quote_box_right]

Pero contrariamente a lo que difunde SBASE, la “experiencia de viaje” tampoco mejoró, merced a la reducción de la flota. Cabe recordar que la línea fue reabierta en marzo de 2013 con once trenes, cerca de la mitad de los que había antes del cierre y que la propia empresa estatal calificó a la frecuencia de la misma como “inadmisible” en un documento interno.

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FLORES Y SAN PEDRITO NO CUMPLEN PREVISIONES DE TRÁFICO

No sólo la línea A tiene más estaciones y lleva menos gente, lo que deja poco para festejar, sino que tampoco las estaciones San José de Flores y San Pedrito cumplen con las previsiones de tráfico que SBASE estimaba para ellas.

Según publicitó el Gobierno de la Ciudad el año pasado, ambas estaciones aportarían unos 35.000 pasajeros diarios a la red. Ahora, según la propia empresa estatal, unos siete millones de pasajeros usaron las estaciones en su primer año de operación. Haciendo un cálculo generoso y basándose en un total de 250 días hábiles, la extensión aportó unos 28.000 pasajeros diarios a la red, 7000 menos que lo previsto originalmente.

[quote_box_left]Flores y San Pedrito tampoco cumplen con las previsiones de tráfico: la extensión aportó unos 28.000 pasajeros diarios a la red, 7000 menos que lo previsto originalmente[/quote_box_left]

La escasez de las cifras revela a primera vista varias cuestiones: en primer lugar, la subutilización del Subte y la reducción de su atractivo para captar pasajeros; en segundo lugar, el impacto de los aumentos tarifarios que expulsan a potenciales usuarios de la red y se inclinan por otros modos de transporte.

En tercer lugar, que las malas decisiones pueden llegar a pagarse caro: el proyecto original de la estación San José de Flores contemplaba la construcción de un pasillo de vinculación con la estación Flores del Ferrocarril Sarmiento, que desafortunadamente no se materializó, perdiéndose una oportunidad de captar más pasajeros.

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