El coche United Electric n°2 de la línea A regresó en malas condiciones al taller Polvorín luego de permanecer siete meses a la intemperie. Además de los daños a la pintura y a la madera, la unidad no puede moverse por sus propios medios.

 La exposición Tecnópolis fue presentada por las autoridades nacionales como una muestra de los adelantos científicos argentinos durante los 200 años de historia del país.  Allí fue expuseto también material rodante como los coches doble piso de TBA y el Tecnotren, pero también hubo un lugar para la historia.  Dicho espacio debería haber sido motivo de celebración en un país en donde la preservación del patrimonio histórico no recibe ninguna clase de ayuda estatal, pero se convirtió en algo totalmente distinto.  

Ese fue el caso del coche United Electric n°2 de la línea A.  Esta unidad fue construida, junto a los coches 1, 3 y 4, en la ciudad británica de Preston en 1912 y participó de la inauguración de la A el 1 de diciembre de 1913 junto a los primeros 45 coches La Brugeoise arribados al país poco antes desde Bélgica.  El coche 2 prestó servicio junto a sus hermanos primero mezclado junto a los coches belgas, aunque tras la reforma que dio a estos su aspecto actual entre 1927 y 1931 (en la que los “Preston” perdieron una de sus plataformas, el 4 las dos por frentes curvos) debió ser acoplado en una formación especial junto a los restantes coches ingleses – el 1 se había incendiado en 1917- debido a la diferencia de altura con los acoples de los coches La Brugeoise.  Así operaron hasta 1977 cuando fue retirado del servicio junto a las unidades 3 y 4.  

El coche 2 en Primera Junta en 2007

Tras su radiación los coches United Electric sufrieron variados destinos.  El 4 fue vendido a particulares, previa extirpación de sus órganos de parque para utilizar como repuestos, y utilizado para diversos fines en Banfield hasta que la Asociación Amigos del Tranvia pudo comprarlo en 2006 y comenzar un lento proceso de restauración merced al deterioro que presentaba la carrocería y a la falta de fondos puesto que la AAT, al igual que el resto de las asociaciones que preservan material histórico, se financia con el aporte de sus socios sin ayuda estatal alguna salvo la colaboración que presta Metrovías para el uso de herramientas e instalaciones del taller Polvorín.  Respecto al 2 y al 3, permanecieron durante años arrumbados en Polvorín hasta que la AAT logró convencer a Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) para que restaurara el 3 a fin de exponerlo para los 70 años del Subte el 1 de diciembre de 1983.  Esta unidad sirvió, 9 días más tarde, para trasladar al gabinete del flamante presidente Raúl Alfonsín desde el Congreso hasta la Casa Rosada por la línea A.  

El coche 2 en Polvorín luego de su retiro del servicio y antes de su restauración (Foto: colección Marcelo Cáceres Miranda – BusARG)

En cambio el coche 2 permaneció en el taller ignorado en los fondos aunque bajo techo hasta que la AAT logró su custodia y procedió a su restauración, más trabajosa que la del 3 puesto que debieron reemplazarse las piezas faltantes que habían sido tomadas como repuesto para la flota en servicio.  Esta unidad permitió, al desmontarse el estribo de su plataforma tranviaria, conocer el verdadero color de la pintura que la Compañía de Tranvías Anglo Argentina había aplicado a los coches de su línea de subterráneos a principios del siglo XX.  En julio de 2004, al cumplirse 90 años de la llegada del Subte A a Caballito, el coche fue presentado a la comunidad.  Desde allí operó junto a su gemelo coche 3, que había sido repintado con el color original en reemplazo del celeste aplicado por SBASE en los años 80, en ocasiones especiales en perfecto estado tanto estético como electromecánico.  Hasta que fue pedido para ser expuesto en Tecnópolis.

A la exposición montada por el Gobierno nacional el coche 2 llegó en impecables condiciones, mas no puede decirse lo mismo de aquellas en las que fue devuelto hace dos semanas.  Tras permanecer siete meses a la intemperie la pintura exterior se encuentra descascarada, con marcas de óxido y hasta de quemaduras de cigarrillo provocadas por los asistentes.  En cuanto al interior, además de la pésima higiene con que se mantuvo la unidad se produjeron filtraciones de agua de lluvia que deformaron el machimbre del techo y produjeron el desprendimiento de la pintura a la vez que oxidaron las tulipas originales de bronce al estaño que alumbran el salón de pasajeros.  Como si esto fuera poco el coche presenta fallas electromecánicas que le impiden desplazarse por sus propios medios, por lo que tuvo que ser remolcado por la locomotora eléctrica 908 “La Federica” tras su descarga en las vías de Polvorín.  

Estado actual de la pintura del coche 2 (Foto: Sebastián Martín)

 

Vista actual del interior del coche 2 tras las filtraciones sufridas en Tecnópolis (Foto: Sebastián Martín)

 

Detalle de la pintura interior y tulipas percudidas del coche 2 (Foto: Sebastián Martín)

Hasta el momento, la AAT no pudo realizar una estimación de cuánto costará reparar los daños.  Sin embargo se sabe que el dinero y el esfuerzo para ello provendrá, como siempre, de sus socios y de quienes deseen acercarse para colaborar.  Mientras tanto el Estado, tanto nacional como porteño, mira para otro lado, una actitud harto conocida respecto a la preservación del patrimonio histórico que se evidencia no sólo en el caso particular del coche 2 o de los coches La Brugeoise de la línea A a los que se pretende reemplazar sin un plan de preservación de estas centenarios unidades que son un atractivo turístico y cultural de la Ciudad, sino incluso en el patrimonio arquitectónico de Buenos Aires que desaparece bajo el avance de la piqueta de los intereses inmobiliarios.  Sin embargo nada impedirá a las autoridades hacerse nuevamente con el material preservado por las asociaciones, incluso recurriendo a presiones legales para ello, con tal de anotarse unos puntos en la simpatía de los votantes.

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