En el medio del paro gremial en reclamo por la crisis del asbesto, Metrovías informó que ya se ha completado la desasbestización de medio tren y que se está avanzando con la otra mitad de la misma formación. La descontaminación del material rodante, demorada: la presencia del material se conoce desde mayo del año pasado y fue admitida hace ya cinco meses por las autoridades.

La polémica por el asbesto presente en algunas de las flotas de trenes de la red del Subte parece no tener fin. A la confirmación del hallazgo de ese material cancerígeno en un quinto modelo de tren (los Nagoya 5000 incorporados en 2015 en la línea C) el pasado viernes sobrevino este miércoles una medida de fuerza que paralizó el servicio por la mañana en tres líneas y en otras tres por la noche.

Lamentando el paro, Metrovías emitió este martes un comunicado para fijar posición en el que expresó que se está llevando a cabo un “Programa de Gestión Segura del Asbesto”, cuyo objetivo es la desasbestización integral de la red del Subte.

En este sentido, la empresa anunció los avances en el retiro de piezas con asbesto: a la fecha sólo ha sido descontaminada una tripla, esto es, medio tren Mitsubishi. El mismo comunicado confirma que ya se está comenzando a trabajar en la segunda tripla, es decir, la otra mitad del tren.

La lentitud de los avances en el proceso de desasbestización (uno de los puntos que reclama el gremio con el paro) es más que llamativa, especialmente teniendo en cuenta que desde mayo del año pasado se conoce que los trenes Mitsubishi tienen asbesto, aunque esto fue reconocido oficialmente por las autoridades recién un año después, en junio de este año.

En ese entonces, y de acuerdo con documentos a los que tuvo acceso enelSubte, fueron detectadas 28 piezas potencialmente cancerígenas, las cuales serían sustituidas por otras que no contuvieran el material en cuestión. Sin embargo, en cinco meses sólo han sido intervenidos tres coches.

Una posible explicación para las demoras es el hecho de que para poder remover el material en un ambiente seguro debieron realizarse adecuaciones en el Taller Rancagua: según consta en otro informe de Metrovías, fechado en octubre pasado, se construyó “un túnel de 65 metros de largo, tres de alto y cinco de ancho” con capacidad para tres coches en la vía 4 del taller, que está dedicado exclusivamente “al retiro de las piezas” con asbesto.

La remoción de esas piezas, su “descontaminación, empaque, transporte y disposición final” no está a cargo de trabajadores del Subte sino de empleados de la firma especializada Borg Argentina. 

Los operarios de los talleres, empero, deben seguir interviniendo los coches que están en servicio, algo que ya ha traído problemas en el pasado ante la negativa de algunos de trabajar sobre los coches Mitsubishi. Desde Metrovías, en tanto, aseguran que el personal está siendo capacitado “para brindarle las herramientas necesarias para un trabajo seguro” y que se les ha provisto de los correspondientes equipamientos de seguridad. Además, puntualizan, se realizan constantes “toma de muestras en la infraestructura y el material rodante”, totalizando a la fecha “más de cien estudios de medición de asbesto en el aire del Subte, obteniéndose valores que se encuentran por debajo de los admitidos por la normativa y que resultan iguales o inferiores a los presentes en la vía pública”.

Cabe recordar que a la fecha los exámenes de salud realizados a 448 personas revelaron un total de 13 casos donde se hallaron resultados compatibles con exposición a asbestos. Desde Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) aseguraron que han sido inscriptos en “el Relevamiento de Agentes de Riesgo (RAR) un total de 539 trabajadores pertenecientes a los talleres Rancagua, Urquiza, CIME (Centro Integral de Mantenimiento Electrónico), San José y Constitución, además de los integrantes del área de Tráfico de la línea B”. Esto último tiene relación con el hallazgo de asbesto en la cabina de los trenes Mitsubishi. “Esto no exime la posibilidad de ampliar el registro en caso de ser necesario”, explicaron desde la empresa estatal.

De las cinco flotas afectadas por el asbesto, dos han sido retiradas de servicio (CAF 5000 de la línea B y Nagoya 250/300/1200 de la línea C) y una tercera está en vías de serlo (CAF-GEE de la línea E). Otras dos (los citados Mitsubishi de la línea B y los Nagoya 5000 de la línea C) continúan funcionando y no tienen prevista una fecha de retirada, por lo que la AGTSyP exige que se llame a una licitación para reemplazarlos por trenes nuevos. Planes en este sentido habían sido trazados por SBASE años atrás, pero quedaron estancados.

El agravante tanto en el caso de los CAF 5000 como en el de los Nagoya 5000 es que fueron comprados por el Gobierno de la Ciudad luego de que la importación de materiales con asbesto estuviera prohibida en el país. En el caso de los CAF 5000, al menos, la Ciudad admitió que la presencia de piezas con ese material constaba en la documentación técnica de los coches.

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