El grave incidente ocurrido este martes en la línea E habría sido ocasionado por el desprendimiento de un bogie de uno de los coches de la formación. El estado del material rodante y la calidad de las reparaciones realizadas, bajo la lupa. Los factores que evitaron una catástrofe mayor. Y el reclamo de los trabajadores por el recambio de una flota a la que consideran "obsoleta".

El grave incidente ocurrido este martes por la tarde en la estación Independencia despertó una oleada de críticas de los usuarios al estado de los trenes de la línea E y generó que los trabajadores del Subte reclamaran nuevamente por el retiro de las veteranas formaciones CAF-GEE.

Si bien las causas del incidente están aún bajo investigación, según pudo reconstruir enelSubte el suceso habría sido provocado por el desprendimiento de uno de los bogies de la formación CAF-GEE “I” (compuesta por los coches UM/UR 6 y UM/UR 18), que tiene 55 años de antigüedad.

Desde Metrovías confirmaron una “avería en el bogie […] sobre el cual se están realizando las pericias para determinar las causas fehacientemente”.

La formación siniestrada, en la estación Independencia.

Al separarse de la carrocería del coche UR 6, el bogie se desmontó de las vías, arrastrando consigo a parte de la formación. Debido a que el incidente ocurrió en la estación se produjeron algunos destrozos en el borde del andén, que “contuvo” al coche, evitando un incidente de mayores proporciones.

Si el siniestro hubiera ocurrido en el túnel, sin la contención lateral del andén, y a una velocidad más alta, las consecuencias habrían sido imprevisibles: el coche afectado podría haberse volcado o chocado contra la pared del túnel (como ocurrió años atrás con un Nagoya fuera de servicio), o podría haber invadido la vía contraria, con un saldo mucho más caro para los pasajeros.

Así lo graficó el Cuerpo de Delegados de Tráfico de la línea E en un comunicado: “Si esto hubiera sucedido dentro del túnel, estaríamos hablando de una tragedia con víctimas fatales”.

Afortunadamente, el hecho de que el incidente ocurriera a baja velocidad, en el ingreso a una estación y en un contexto de pandemia donde el Subte transporta a una fracción mínima de su capacidad habitual se combinaron para evitar una catástrofe de proporciones.

Versiones iniciales que mencionaban la posibilidad de que el bogie se hubiera partido fueron desestimadas por voceros de Metrovías, que aseguraron ante este medio que “el bogie no sufrió roturas ni partiduras” y detallaron que “el tren fue removido anoche a través de su rodamiento por las vías”.

Según confirmaron fuentes sindicales a este medio, esta formación en particular estaba apartada de servicio desde hace tiempo y fue reincorporada a la línea en el mismo día del incidente. “Era la primera vuelta, y en la primera vuelta pasó esto”, aseguró “Beto” Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro (AGTSyP), en diálogo con enelSubte.

Desde Metrovías, en tanto, confirmaron que “el año pasado se le había realizado la reparación general (RG) correspondiente” a esta formación y que el tren tenía “al día de ayer unos 13 mil kilómetros”, y desmintieron que “ayer haya sido su primera vuelta y que no se utilizaba desde antes de la pandemia”.

Estas revelaciones no solo ponen la lupa sobre el estado de los veteranos trenes, sino también sobre la profundidad y la calidad de la intervención que se le realizó previamente a su entrada a servicio.

Tras el hecho, la AGTSyP volvió a la carga exigiendo el recambio de la flota de la línea, que es una de las más antiguas de la red, junto con los Mitsubishi de la línea B. “Llamamos a la reflexión a la empresa concesionaria Metrovías y a SBASE para que no insistan en hacer circular a estos trenes obsoletos, que ponen en riesgo a quienes viajamos en ellos”, declararon en un comunicado.

De forma similar se expresaron los Delegados de Tráfico de la línea E, exigiendo un “urgente cambio de flota […] por obsoleta y porque tanto los GEE como los Fiat tienen componentes con asbesto“. En este sentido, recordaron las “infinitas denuncias […] con respecto al estado deplorable del material rodante e instalaciones de la línea E”, a la par que mencionaron el “estado calamitoso” de la flota Fiat Materfer.

Desde Metrovías, en tanto, explicaron que actualmente -y dado el contexto de la pandemia- el servicio de la línea E se presta con apenas “dos formaciones GEE”, “dos formaciones Alstom” (transferidas desde la línea D),  y “el resto con trenes Fiat”.

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