Las unidades depositadas en el predio del taller Mariano Acosta presentaron nuevos faltantes. Además, el agua de lluvia filtró a través de las lonas y dañó los techos de varios coches. Comandos de manejo y freno, tulipas, asientos y agarraderas, entre los objetos faltantes.

El destino de los coches La Brugeoise de la línea A, retirados de servicio el pasado 11 de enero, es motivo de preocupación. En una inspección ocular realizada el pasado 16 de abril en el predio del taller Mariano Acosta del Premetro, donde la mayoría de las unidades está depositada, se observaron nuevos faltantes de piezas del interior de los coches y daños a la estructura de algunos de ellos.

Matias Profeta, uno de los organizadores de esta nueva inspección, explicó al diario Perfil que faltan “80 comandos de manejo, 15 de frenado, 10 asientos dobles, y 20 agarraderas”. Aseguró que en la última visita a los coches, realizada a fines de febrero con la presencia de la jueza Elena Liberatori en el marco de los planteos judiciales que buscan la protección de los centenarios vehículos, estos faltantes no se habían producido. “Se roban todo lo que pueda servir de souvenir o tener un valor de reventa en el mercado del coleccionismo”, afirmó Profeta, quien previamente había denunciado que se ofrecían piezas de los coches La Brugeoise en el sitio de compraventa MercadoLibre.


Asiento faltante, coches 84 (Foto: Miguel Zeta)


Predio Mariano Acosta, donde se encuentran alojados la mayoría de los coches

 


Pupitre de manejo desmantelado, coche 84 (Foto: Miguel Zeta)

Otro capítulo del derrotero que sufren los coches lo aportan las condiciones en las que están almacenados. Si bien ya todos los coches están tapados con lonas, Profeta y quienes lo acompañaron dan cuenta de filtraciones en los techos de varias unidades. “Hoy los coches se están pudriendo, las lonas que supuestamente los protegen acumulan y filtran agua por las costuras. Además rompen los vidrios y transorman los interiores en microclimas subtropicales, donde el calor y la humedad dañan la madera rápidamente”, explicó. El área más crítica es donde se encuentra el pantógrafo: gracias a los desniveles de la superficie de la lona, el agua se acumula allí y luego filtra hacia el techo de los coches.


Filtraciones y techo podrido, coche 54 (Foto: Miguel Zeta)

Para evitar que esto siga sucediendo, Profeta explicó que desde Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) prometieron la construcción de un tinglado metálico para resguardo de las unidades, tanto de las inclemencias del tiempo como de los ladrones. Consignó también que hasta el momento ni siquiera se taparon los huecos en los ladrillos de los muros perimetrales del taller, que los vándalos usan como escalones para poder ingresar al predio. Hasta tanto se abra la licitación para construir el tinglado, prevista para el 16 de mayo, y se inicie la obra, el futuro de los coches belgas será incierto.

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