El gigante francés Alstom alcanzó un millonario acuerdo para adquirir la división de transporte de Bombardier y formar la segunda compañía ferroviaria más grande del mundo. La empresa apunta a mejorar su posición ante la competencia de CRRC. La operación depende de la aprobación de la Comisión Europea de Competencia, que el año pasado vetó la fusión de Alstom y Siemens Mobility.

La compañía francesa Alstom alcanzó un acuerdo para adquirir la unidad de negocio de transporte de la canadiense Bombardier y formar la segunda compañía ferroviaria más grande del mundo. La operación apunta a hacer frente a la creciente competencia del fabricante chino CRRC, surgido de la unión de CNR y CSR.

Según comunicados oficiales de Alstom, la empresa desembolsará entre 5.800 y 6.200 millones de euros para hacerse con el 100% de Bombardier Transportation, subsidiaria de la compañía canadiense pero con sede en Berlín, Alemania, y una de las cuatro mayores empresas ferroviarias del mundo.

Alstom destacó que la compra de Bombardier le permite fortalecer su posición de mercado, con acceso a algunos nuevos o mejorando su posición en aquellos donde ya opera, entre los que se destacan “Alemania, Reino Unido, América del Norte y China”. Adicionalmente, Alstom establecerá en Montreal (Quebec) su sede para las Américas, la que contará con un centro de investigación y desarrollo.

La operación se pagará con efectivo y con emisión de nuevas acciones de Alstom. Tras la fusión, la Caja de Depósitos e Inversiones de Quebec (CDPQ), dueña del 32,5% de Bombardier Transportation, se convertirá en la principal accionista de Alstom (18% del capital.)

De acuerdo con la consultora SCI Verkehr, la empresa resultante de la fusión tendría una cuota de mercado superior al 50%, lo que le daría una posición dominante. Este es el principal obstáculo, ya que la operación deberá pasar el filtro de la Comisión de Competencia de la Unión Europea. El organismo regulador, a cargo de la danesa Margrethe Vestager, hizo fracasar el año pasado la fusión de Alstom y Siemens Mobility, que estaba más que encaminada.

Con todo, en aquel entonces las autoridades de defensa de la competencia puntualizaron que el veto a la unión de Alstom y Siemens no se debía a la combinación de los negocios de material rodante, sino al área de señalamiento, tal como explicó oportunamente enelSubte, donde la unión de ambas empresas hubiera significado la práctica desaparición de la competencia. Este no sería el caso de la unión Alstom-Bombardier, ya que los negocios de ambas compañías serían “complementarios”.

Cabe recordar que hace tres años atrás, también Siemens y Bombardier habían explorado la posibilidad de fusionarse, lo que fue dejado de lado tras el avance de las malogradas negociaciones con los franceses.

El impacto en la Argentina

De las dos compañías, sólo Alstom tiene presencia en la Argentina: cuenta con una planta en Los Hornos (La Plata), que fue visitada por este medio tiempo atrás, y participa en numerosos proyectos ferroviarios, tanto de provisión de material rodante como de señalamiento y comunicaciones.

Bombardier, por su parte, amagó con instalarse en el país hace dos años para participar de la mega licitación de trenes que el gobierno anterior había planteado para la RER. Sin embargo, ante la caída del proyecto y la reducción del tamaño de la compra, la empresa -que, tal como reveló este medio, había evaluado presentar una oferta conjunta con Siemens– decidió no competir.

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