El ramal Puente Alsina - Aldo Bonzi de la línea Belgrano Sur, suspendido desde hace casi dos años, está a punto de desaparecer como tal. El Municipio de Lanús quiere convertir su traza en un parque lineal y ya inició los trámites con la Nación para la transferencia de los terrenos. Se trata de una política calcada a la aplicada con el Ferrocarril Provincial y otros ramales que quedaron irrecuperables.

El ramal Puente Alsina – Aldo Bonzi de la línea Belgrano Sur está a punto de desaparecer como tal. 

A poco de cumplirse dos años de la suspensión de sus servicios, el Estado nacional está a punto de transferirle sus terrenos a la Municipalidad de Lanús, que conduce Néstor Grindetti (PRO), con el objetivo de construir un parque lineal a lo largo de la sección de la traza que discurre por ese partido.

La información aparece en el libro Lanús Visión 2030, editado por la Municipalidad y prologado por el propio Grindetti, donde se habla de ese ramal de la línea Belgrano Sur como «una barrera importante a diluir y modificar», cuyas «tierras están en proceso de transferencia al municipio».

Allí se detalla que la «intención [es] generar un corredor verde a lo largo de los 5,7 km de extensión de la traza de las vías, creando de esta manera el sistema ambiental más largo y de mayor área de influencia en Lanús. Los planes a corto plazo también incluyen el llamado a Concurso Nacional de anteproyectos de todo el corredor». De esta manera, destaca el documento (ver fragmento más abajo), se contribuirá «a reequilibrar, a frenar la degradación y a mejorar notablemente las condiciones ambientales y de hábitat de los vecinos».

Se trata de una política calcada a la aplicada con el Ferrocarril Provincial (Avellaneda – La Plata). Allí, ante el abandono de la traza que se profundizó en los años 90, tuvo lugar un proceso de ocupación de los terrenos, a veces por parte de privados y en ocasiones por parte de los municipios. Con el tiempo, la posibilidad de darle cualquier uso de transporte a la traza se tornó prácticamente inviable. El año pasado la Provincia comenzó a desafectar esos terrenos del uso ferroviario y los cedió a título gratuito a clubes y a municipios. De hecho, el propio municipio de Lanús ya construyó sobre su traza el Parque Lineal Monte Chingolo, que es citado como antecedente de lo que se quiere construir sobre el ramal Puente Alsina – Aldo Bonzi.

Una situación análoga ocurrió con el ramal Mar del Plata – Miramar, por el que no circulan trenes de pasajeros desde 2013, donde el municipio (también oficialista) elaboró un plan para construir un «corredor verde multifuncional», esto es, un parque lineal con bicisendas. Cabe recordar que Miramar es uno de los destinos que la Nación debería mantener de acuerdo con la transferencia de Ferrobaires.

El ramal Puente Alsina – Aldo Bonzi está inactivo desde el 4 de agosto de 2017, cuando los servicios fueron suspendidos «hasta nuevo aviso por razones de seguridad operacional».

Sin embargo, en los meses siguientes las autoridades no delinearon ningún plan de acción para restablecer las operaciones ni para mejorar la «seguridad operacional» (con medidas elementales como renovar vías, duplicar la traza o instalar barreras), a pesar de las quejas de usuarios y vecinos y hasta del reclamo formal del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora, en cuya jurisdicción recaen tres estaciones del ramal. En cambio, desde el Estado se limitaron a implementar un nuevo diagrama de servicios que blanqueaba la suspensión (aunque sin confirmarla del todo) y a ceder terrenos para la construcción de un centro de salud en las inmediaciones de la cabecera de Puente Alsina.

El derrotero de este ramal del Belgrano Sur, implantado en una de las zonas más densamente pobladas del conurbano bonaerense, muestra la ausencia de una política ferroviaria, que aparece subordinada a cualquier otra: la fluidez del tráfico vehicular, la creación de «corredores verdes», la implantación de otras construcciones y hasta los intereses inmobiliarios. También es la prueba de que las autoridades prefieren sacrificar una reserva de traza, un valioso activo para posibles futuros proyectos, en nombre de iniciativas cortoplacistas de tinte electoral.

Un orden que no se corresponde con la ley máxima del sistema ferroviario nacional, la 27.132, aprobada en 2015 incluso con los votos del actual oficialismo, que declaró como «objetivo prioritario de la República Argentina la política de reactivación de los ferrocarriles de pasajeros».

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