El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires construye un centro de salud en un terreno parte de la terminal Puente Alsina del Belgrano Sur. La estación está clausurada desde hace casi dos años, cuando fueron suspendidos todos los trenes del ramal "hasta nuevo aviso". La traza, abandonada a su suerte. No hay respuesta para el reclamo de los usuarios.

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires se encuentra construyendo un nuevo centro de salud en una playa adyacente a la clausurada estación Puente Alsina de la línea Belgrano Sur.

El terreno, hasta poco tiempo atrás, funcionaba como estacionamiento de vehículos del personal ferroviario destacado en la estación y como playa de regulación para colectivos que tenían su cabecera en la estación, como la línea 15.

Puente Alsina fue clausurada hace casi dos años atrás con la suspensión -sin que hubiera un motivo claro- del tráfico de trenes entre esa estación y Aldo Bonzi “por tiempo indeterminado”.

Hasta 2017 corrían por el ramal cinco trenes diarios por sentido, pero las autoridades no tienen planes para el restablecimiento de los servicios y parecen haber abandonado la traza a su suerte, convirtiéndose así en presa fácil del deterioro y las intrusiones.

Un reclamo para la preservación de la traza y el restablecimiento del servicio ferroviario aprobado por el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora el año pasado cayó en saco roto. Y el Intendente de Lanús, Néstor Grindetti (PRO), en cuyo distrito recaen Puente Alsina y otras dos estaciones del ramal, ya habla de construir “un corredor verde” hasta la estación Villa Diamante, dando por sentado que el tren no volverá a circular por allí.

Por el lado de las empresas ferroviarias nacionales, el interés no parece ser mayor: los materiales de rezago del desafectado tramo Sáenz – Buenos Aires, en lugar de destinarse a rehabilitar el ramal Alsina – Bonzi, han sido utilizados en el enigmático proyecto de extensión de González Catán a 20 de Junio, un tramo que lleva 25 años inactivo y que Trenes Argentinos Operaciones ya se ha encargado de aclarar que no tiene interés en operar.

De hecho, lo único que parece salvar al ramal de la desaparición es la activa participación de vecinos, entusiastas y ciudadanos desinteresados que realizan tareas de limpieza, desmalezamiento y vigilancia de las instalaciones, además de impulsar el reclamo juntando firmas y en las redes sociales; una actitud que contrasta notoriamente con el desinterés oficial.

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