A una semana de la inauguración del viaducto, recrudecen las críticas de los usuarios de la línea San Martín: demoras de hasta 40 minutos, cancelaciones, saturación en trenes y peores tiempos de viaje. La obra, que aún no está finalizada, tiene escaso impacto sobre las condiciones de viaje. Los problemas del material tractivo.

El pasado miércoles 10 fue inaugurado oficialmente el nuevo viaducto de la línea San Martín, que eleva las vías desde La Paternal hasta Palermo. Esto significó que, tras una interrupción de casi un año y dos meses, la línea volviera a brindar servicio completo hasta Retiro.

Pese a la expectativa y el entusiasmo inicial, pronto quedó claro para los usuarios que las condiciones de viaje no habían cambiado para mejor. Los pasajeros se volcaron a las redes sociales para reclamar por las malas condiciones de viaje, el incumplimiento de los horarios, la mala frecuencia, demoras de hasta 40 minutos y numerosas cancelaciones y hasta por el estado de los trenes.

A estos problemas propios del servicio se suman aspectos derivados de la obra del viaducto, que pese a haber sido inaugurada todavía no está finalizada. En efecto, faltan terminaciones en las vías y las dos nuevas estaciones elevadas (La Paternal y Villa Crespo) tampoco han sido inauguradas aún. Si bien desde el primer momento ya estaba previsto continuar los trabajos en horario nocturno, el pasado sábado los servicios cortaron antes de las 18 para ampliar la ventana de trabajo. Muchos usuarios llegaron a Retiro esperando tomar el tren, pero se encontraron con el acceso de la estación bloqueado.

Al margen de esto, el material tractivo diésel también ha traído dolores de cabeza: apenas dos días después de la inauguración del viaducto, el viernes 12, una locomotora sufrió un principio de incendio en cercanías de la estación Sol y Verde. No es la primera vez que esto ocurre: tal como explicó oportunamente este medio, las locomotoras tienen un componente original fallado, a cuyo reemplazo se comprometió el fabricante, y están siendo intervenidas gradualmente en los talleres de Mechita por la empresa TMH Argentina.

Según pudo saber enelSubte, para paliar la situación Trenes Argentinos Operaciones ha decidido asignar al San Martín un par de locomotoras EMD GT-22 (la A901 y la A924, ex 9063 «Ciudad de Bragado» de la extinta empresa provincial Ferrobaires), aunque convenientemente adaptadas con acoples tipo Scharfenberg, que son los utilizados por los coches remolcados CSR.

Lo que se hizo palpable para los usuarios en la semana que pasó es el prácticamente nulo impacto del viaducto en los tiempos de viaje del tren, que por causa de las obras sin finalizar son ahora mayores a los originales, pero que en el mejor de los casos volverán a ser los mismos que había antes cuando terminen los trabajos.

Esto demuestra que, a pesar de que se la promociona como una mejora trascendental para el transporte público, y tal como advertía uno de los usuarios de la línea, el viaducto está pensado como una obra en función del tráfico vehicular y no del ferrocarril. Una mejora en los tiempos de viaje dependerá, en todo caso, de otras obras, tales como la electrificación, cuyo inicio se estima para los próximos meses.

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