La corporación japonesa que vendió los Nagoya 5000 al Subte aseguró que advirtió a la Ciudad que los trenes tenían asbesto. Contradictoriamente, "a pedido del cliente", elaboró un documento donde decía que los trenes cumplían "con las normas de seguridad y medio ambiente vigentes". La compra fue luego de que la importación de asbesto estuviera prohibida en el país.

La corporación japonesa Marubeni, proveedora de los trenes Nagoya 5000 de la línea C, aseguró que advirtió a Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) de que los trenes contenían piezas con asbesto.

Según una investigación de la periodista Emilia Delfino para CNN en Español, voceros de la empresa en Tokio aseguraron tener documentación que lo prueba, aunque no la facilitaron a la prensa.

Desde SBASE negaron el hecho y dieron a conocer un documento ampliatorio de una declaración jurada donde, contradictoriamente, Marubeni certifica que los coches “cumplen con las normas de seguridad y medio ambiente vigente”. Desde la empresa japonesa aseguraron que ese documento fue emitido “a pedido del cliente (SBASE)”, algo que se desprende del propio texto de la declaración.

En los Nagoya 5000 se encontró “gran cantidad” de asbesto de la variedad crisotilo en piezas tales como los apagachispas, placas de apagachispas y aislaciones de frenos.

Lo que diferencia a los Nagoya 5000 de otras flotas también afectadas por el asbesto es el hecho de que, al igual que lo que ocurrió con los CAF 5000, fueron comprados luego de la prohibición de importar asbesto al país, que está vigente desde 2001.

Cabe recordar que el proceso de compra comenzó en 2013, cuando la Ciudad lanzó una convocatoria para comprar tres trenes usados para reforzar la flota de la línea C. A esa instancia se presentaron dos traders japonesas, Yashima & Co. y Marubeni, resultando elegida esta última, que ofertó dos trenes adicionales más (uno de ellos nunca fue puesto en servicio), a un total de 16,7 millones de dólares. Antes de ser enviados a la Argentina, los trenes fueron intervenidos por Osaka Rolling Stock Industries para reconvertirles su parte eléctrica, ya que en Japón operaban con tercer riel y 600 V de tensión, a catenaria y pantógrafo (1500 V).

Su antigüedad fue objeto de una polémica política años atrás, cuando la expresidenta Cristina Kirchner había dicho sobre los Nagoya -y en un dardo dirigido al entonces Jefe de Gobierno Mauricio Macri- “Algunos se la dan de modernos pero mirá lo que compran para los porteños”. Luego, Rodríguez Larreta había salido a negar que los trenes fueran modelo 1980, pero acabó siendo desmentido por el entonces titular de SBASE, Juan Pablo Piccardo, quien aseguró que ese dato era correcto y defendió la compra de material rodante usado ya que los trenes habían sido modernizados antes de su envío a la Argentina.

Macri con el CEO de Marubeni, en Olivos (2016).

Luego de cerrar este acuerdo, y tras el cambio de gobierno en 2015, Marubeni comenzó a reforzar su posición en el país como proveedora de material ferroviario, firmando un contrato para la provisión de sistemas de frenado automático ATS para las líneas metropolitanas (actualmente en instalación). Su CEO, Fumiya Kokubu, llegó a reunirse en la Quinta de Olivos con el entonces presidente Mauricio Macri, en abril de 2016.

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