Las autoridades europeas de defensa de la competencia dieron luz verde a la fusión de Alstom y Bombardier, que dará pie a la formación de la segunda empresa ferroviaria más grande del mundo. No obstante, ambas compañías deberán cumplir con un plan de desinversiones para prevenir la formación de posiciones dominantes en el mercado.

La Comisión Europea de Competencia aprobó el pasado viernes 31 de julio la fusión de Alstom y Bombardier Transportation, que había sido anunciada en febrero pasado. Esto daría pie a la formación de la segunda compañía ferroviaria más grande del mundo, tras la china CRRC.

La operación obtuvo una rápida luz verde luego de que, tal como explicó enelSubte, las compañías presentaran un amplio plan de desinversiones con el objetivo de sortear las posibles objeciones del organismo, encargado de velar por la competencia y prevenir la formación de monopolios y posiciones dominantes en el mercado.

En un comunicado, la comisión explicó que “la transacción, tal como fue inicialmente notificada” implicaba riesgos para la competencia en áreas tales como “material rodante de alta velocidad, material rodante general y señalamiento”.

Entre las medidas de desinversión a adoptar se encuentran el desarrollo de los trenes interurbanos Alstom Coradia Polyvalent y la planta de la firma francesa en Reichshoffen donde estos son producidos.

Bombardier, en tanto, se desharía de su línea de cochemotores Talent 3 y de parte de la planta alemana de Hennigsdorf, además de su línea de trenes de alta velocidad V300 Zefiro, desarrollada en conjunto con Hitachi Rail Italy (ex AnsaldoBreda).

Cabe recordar que la comisión de Competencia, que encabeza la danesa Margrethe Vestager, frustró el año pasado la fusión entre Alstom y Siemens con el argumento de que la formación de esa compañía hubiera implicado una concentración excesiva en el mercado de la alta velocidad y el señalamiento.

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