El pasado fin de semana largo de Semana Santa los trenes a Mar del Plata y Rosario agotaron sus pasajes y circularon a plena capacidad. El crecimiento de la demanda de ambos servicios, que tuvieron en 2018 un excelente año, vuelve a poner en cuestión la escasez de la oferta ferroviaria: el agregado de nuevas frecuencias comienza a ser una necesidad.

Los servicios de larga distancia a Mar del Plata y Rosario agotaron el 100% de sus boletos en la pasada Semana Santa. Ambos servicios circularon con ocupación plena los cuatro días, informó Trenes Argentinos Operaciones.

Este récord es una muestra del buen momento que atraviesan ambos servicios. Tal como analizaba este medio en un informe publicado en marzo, en 2018 el tren a Mar del Plata tuvo su mejor registro de los últimos cinco años y el tren a Rosario batió su récord histórico de pasajeros transportados. Las cifras de este año van en la misma dirección: según la operadora, el mes pasado viajaron un 82% más de pasajeros que en igual mes del año anterior.

Sin embargo, el rápido agotamiento de los boletos también se relaciona con la escasa oferta ferroviaria hacia ambos destinos.

El tren a Mar del Plata, por caso, ofrece una única frecuencia diaria por sentido, que cuenta con numerosas detenciones intermedias. Sólo en temporada o en los fines de semana largos (tal fue el caso de la pasada Semana Santa) se agrega un segundo servicio directo, sin detenciones intermedias, uniendo Buenos Aires con la ciudad balnearia.

Ese modesto diagrama contrasta con la planificación que hace años fue trazada para ese corredor, y aún con las prestaciones que la extinta Ferrobaires supo brindar hasta hace no tantos años atrás. Por caso, el Plan Quinquenal de Ferrocarriles Argentinos contemplaba cinco servicios diarios por sentido, mientras que el programa delineado por la actual gestión tras el traspaso de Ferrobaires hablaba de seis servicios diarios en temporada alta (cinco expresos y uno con paradas). Pero nada se ha hecho en tal sentido.

El tren a Rosario enfrenta una situación análoga. Desde su inauguración funciona con una única frecuencia diaria por sentido. El agregado de una segunda salida en fines de semana largos, imitando lo hecho con Mar del Plata, no ha sido evaluado, y no ha habido novedades acerca de la posible incorporación de los trenes Talgo. También en este caso, el contraste con los planes es más que notorio: según el Plan Quinquenal se brindarían un total de siete servicios diarios.

Otro de los factores a considerar en el caso de Rosario son los poco competitivos tiempos de viaje, que no han mejorado sustancialmente a pesar de los avances en la obra de renovación de vías. En este caso, el problema se relaciona con la empresa Nuevo Central Argentino (NCA), que tiene una concesión integral sobre el ramal y mantiene una agria disputa con Trenes Argentinos Operaciones sobre la gestión de la infraestructura. De acuerdo con las autoridades de la empresa estatal, los tiempos de viaje entre Buenos Aires y Rosario podrían reducirse en hasta una hora y media de levantarse ciertas restricciones impuestas por la concesionaria. Esto impactaría positivamente, también, sobre los alicaídos servicios a Córdoba y Tucumán, que perdieron pasajeros el año pasado.

El agotamiento de los pasajes en la pasada Semana Santa, a la vez que un motivo de celebración para Trenes Argentinos, también debería ser un llamado de atención para poner manos a la obra en la elaboración de una oferta de servicios que se corresponda con una creciente demanda ferroviaria.

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