SBASE promete que para cuando se abran las estaciones Correo Central, Catalinas y Retiro, la línea E tendrá una frecuencia de 4:30 minutos en hora pico. Será gracias a que habrá 21 trenes en funcionamiento, 15 Fiat Materfer y seis CAF-GEE. Las nuevas estaciones sumarán 63 mil pasajeros diarios a la línea. Renovación de vías y nuevo taller.

La línea E tendrá una frecuencia de cuatro minutos y medio en hora pico para cuando sean inauguradas las estaciones Correo Central, Catalinas y Retiro, prevista para fines del mes que viene.

SBASE apuesta a mejorar la frecuencia con la incorporación de más Fiat Materfer.

Según explicaron voceros de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) a este medio, la frecuencia de 4:30 minutos con la línea extendida se logrará con la circulación de 21 formaciones: 15 Fiat Materfer y seis CAF-GEE. Tres Fiat Materfer tienen cinco coches, mientras que los otros cuentan con cuatro. Se estima que en los próximos meses se continuará trabajando en la incorporación del quinto coche a todos los trenes Fiat.

Actualmente, aseguran, hay 20 formaciones asignadas a la línea (14 Fiat Materfer y 6 CAF-GEE), pero la cantidad máxima que hay en circulación en horas pico en simultáneo es de apenas 12. La escasez de trenes en circulación es, desde hace un tiempo, el principal problema de la línea, y ha ocasionado afectaciones al servicio en varias opotunidades.

A su vez, se mantiene firme el objetivo anunciado de llegar a una frecuencia de tres minutos y medio en horas pico para fines de este año.

Desde la empresa estatal negaron que «por el momento» vayan a incorporarse a la línea otras formaciones que no sean Fiat, disipando versiones que circularon en redes sociales en las últimas semanas sobre la puesta en funcionamiento en la línea E de trenes Nagoya retirados de la línea C, que los últimos meses estuvieron almacenados en el túnel nuevo de la E, Siemens reformados o Alstom Metropolis «Serie 100».

Las nuevas estaciones

Las estaciones Correo Central, Catalinas y Retiro abrirán a fines del mes que viene tras diez años de obra.

Si bien la parte civil estaba terminada para fines de 2015 -la obra estaba a cargo del Estado nacional- y las vías en el tramo nuevo estaban colocadas para mediados de 2016, restaban encarar una serie de obras vinculadas a potencia, ventilación, señalamiento, catenarias, ascensores y escaleras mecánicas, entre otras tareas menores, que fueron llevadas a cabo por el Gobierno de la Ciudad.

Las nuevas estaciones permitirán a los usuarios combinar con la línea B (en Correo Central) y con la línea C por segunda vez en la estación Retiro.

Se estima que la extensión aportará unos 63 mil pasajeros diarios más a la línea E, que es actualmente la menos utilizada de la red. A pesar de sus problemas de servicio, en 2018 su demanda creció un 2,8%, ubicándose en el anteúltimo lugar del ranking.

Talleres y vías

Para la habilitación del nuevo tramo debió desafectarse la cochera Bolívar, ubicada a continuación de la estación homónima. Sus instalaciones han sido reemplazadas por el flamante Taller Lacarra, cuya primera etapa fue inaugurada a principios de este mes. Su construcción, que había comenzado en 2013, había sido iniciada también por el Estado nacional.

Vista del Taller Lacarra

En el Taller Lacarra se podrá trabajar en simultáneo en tres formaciones (15 coches), lo que redundará en una mayor disponibilidad de la flota, acaso el principal problema de la línea.

En paralelo, se está dando término a la obra de renovación de vías, licitada originalmente en 2013. Cabe recordar que la E era la única línea que conservaba sus rieles originales, que en el tramo de San José a General Urquiza eran de 1939 y en los sectores abiertos en los años 60 eran los rieles que contenían una curiosa inscripción en homenaje a Stalin. La obra, si bien estaba contemplada en la adenda al contrato de concesión de 1999, había quedado suspendida tras la emergencia ferroviaria de 2002.

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