El sindicato de maquinistas vinculó las tomas de terrenos ferroviarios a sectores que buscan perjudicar al ferrocarril y hacer "viles negocios", pero pidió "que el hilo no se corte por lo más fino" y reclamó políticas de vivienda para proteger a los sectores más vulnerables. Los ramales Tigre y Capilla del Señor ya llevan 10 días sin servicio.

La Fraternidad emitió un duro comunicado cuestionando la “toma ilegal de tierras ferroviarias” en los talleres de Victoria de la línea Mitre, iniciada el pasado domingo 23 de agosto. 

Debido a esta situación, el sindicato dictó una medida de autodefensa que mantiene sin servicio a los ramales Retiro – Tigre y Victoria – Capilla del Señor desde hace más de diez días, a la espera de que la Justicia federal haga lugar al pedido de desalojo de los ocupantes solicitado por Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE).

En el comunicado, La Fraternidad vinculó la toma al “déficit habitacional que se viene desarrollando en la Argentina” y a tomas que “se han venido desarrollando durante años en la industria ferroviaria”, pero que ahora se ven incrementadas por “la crisis socio económica de la pandemia”.

El sindicato remarcó que “en el marco de la crisis hay quienes se aprovechan de ella para hacer viles negocios”, apuntando a intereses contrarios al ferrocarril que buscan el “desmantelamiento” de la “logística ferroviaria”. En este sentido, consideraron que “no es casual” la ocupación de estos “espacios tácticos” para futuras obras tales como el proyecto de circunvalación ferroviaria de Buenos Aires (actualmente en estudio) y “la reconstrucción de la vía Tigre/Capilla del Señor”. Si “en la Argentina hay miles y miles de tierras fiscales […] ¿porqué tomar tierras ferroviarias entonces?”, se pregunta el gremio.

No obstante esto, La Fraternidad pidió “que el hilo [no] se corte por lo más débil” y reclamó por políticas “con sentido social y humanitario” que protejan a la gente de “las consecuencias devastadoras de políticas que atentan contra el ser humano y sus derechos elementales”.

Cabe recordar que, de acuerdo con datos oficiales, hasta un 5% de los barrios precarios de todo el país están asentados sobre vías del ferrocarril o a menos de 10 metros de ellas. El fenómeno, que es de larga data, afecta particularmente a los terrenos ferroviarios: su ocupación ilegal ha llegado a comprometer la operatividad tanto de ramales cargueros como de servicios de pasajeros, tal el caso del Puente Alsina – Aldo Bonzi de la línea Belgrano Sur o el ramal Haedo – Temperley de la línea Roca.

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