La línea aérea de bandera de los Países Bajos anunció un plan para "reducir gradualmente" los vuelos entre Ámsterdam y Bruselas. Desde marzo de 2020 habrá cuatro vuelos y no cinco, reemplazándose la disponibilidad de asientos con una mayor oferta de trenes. Para esto, se firmó un acuerdo con Thalys y NS. Las consecuencias ambientales de la aviación, en el centro de las críticas.

La aerolínea de bandera de los Países Bajos, KLM, anunció que reemplazará uno de sus cinco vuelos diarios entre Ámsterdam y Bruselas por un servicio ferroviario.

La medida, que comenzará a regir en marzo de 2020, surgió como respuesta a un proyecto presentado meses atrás en el parlamento holandés que buscaba prohibir los vuelos entre ambas ciudades citando razones ambientales. KLM, cabe señalar, es monopólica en esa ruta.

Aviones de KLM en el Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol

Según anunció la aerolínea en un comunicado, la intención es continuar por este camino y “reducir gradualmente la cantidad de vuelos entre Bruselas y Ámsterdam”.

En función de esto, KLM ha firmado un acuerdo con la empresa ferroviaria estatal Nederlandse Spoorwegen (NS, Ferrocarriles Neerlandeses) y la operadora de alta velocidad Thalys (a su vez controlada por la SNCF francesa y la SNCB/NMBS belga), para cubrir las frecuencias aéreas con mayor capacidad de asientos en los trenes Thalys, en el marco de un producto que comercialmente se denominará “Air&Rail”.

De esta manera, los usuarios que abandonen el avión por el tren disfrutarán de las mismas comodidades que en el transporte aéreo. La solución también contempla a aquellos pasajeros que posean vuelos de conexión, es decir, aquellos para quienes Ámsterdam es sólo una escala en el marco de rutas intraeuropeas o intercontinentales. Los usuarios del tren contarán con un mostrador de check-in dedicado exclusivamente para ellos en Ámsterdam.

Uno de los factores que hacen posible el reemplazo de frecuencias aéreas por trenes es el hecho de que el Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol cuenta con una estación ferroviaria debajo de su terminal principal, ubicada en la línea que conecta París, Bruselas y Amsterdam Centraal. Los trenes Thalys, de hecho, ya se detienen allí.

Al respecto, el CEO de KLM, Pieter Elbers, aseguró que “el transporte intermodal involucrando trenes y aviones es un negocio complejo y desafiante, [pero] la reducción de frecuencias aéreas es una buena manera de adquirir experiencia con los servicios Air&Rail”.

Cabe recordar que en todo el mundo, y particularmente en Europa, se está debatiendo cada vez más sobre los costos ambientales de la aviación y la posibilidad de reemplazar algunas rutas de corta duración por viajes en ferrocarril, debido a la competitividad de ese modo en las cortas y medias distancias. Pasos en ese sentido se han dado en los citados Países Bajos, en Francia, en Italia (donde la medida es parte del paquete de condiciones que puso Ferrovie dello Stato para participar del rescate de Alitalia) y en Austria y Suiza, países que han fortalecido sus redes de trenes nocturnos ante el aumento de la demanda provocado por la flygskam o “verguenza de volar”.

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