El Gobierno porteño alista una demanda de ocho millones de dólares contra el Estado nacional. Quieren que la Nación pague por los trenes CAF 5000 contaminados con asbesto que Macri adquirió a Madrid en 2011 como Jefe de Gobierno. Dietrich ya había rechazado el planteo por vía administrativa. Los trenes, por los que se pagaron unos 550 mil dólares, fueron retirados antes de cumplir cinco años de servicio.

El Gobierno de la Ciudad alista una demanda contra el Estado nacional por la compra de los trenes CAF 5000, según reveló días atrás el diario El Cronista.

La administración que encabeza Horacio Rodríguez Larreta reclamará por vía judicial el pago de “ocho millones de dólares” en concepto de “indemnización” por el hecho de que la Ciudad se hizo cargo de la operación de compra de los 36 coches usados al Metro de Madrid cuando en realidad, alegan, se trataba de un compromiso asumido por la Nación con anterioridad a la transferencia de la red a la órbita porteña.

En efecto, tal como explicó este medio, la compra de los CAF 5000 se remonta a los tiempos de Ricardo Jaime: en el decreto 1683/05 el Estado nacional detalló una serie de obras a realizar en el Subte, entre las que se encontraba la adquisición de 36 unidades usadas para la línea B. En marzo de 2008 el Metro de Madrid envió una dupla (5019-5020), que ingresó al país en condición de importación temporaria, para realizar pruebas de circulación. Sin embargo, a los pocos meses la operación se empantanó y la Nación nunca concretó la compra.

Lo curioso es que la Ciudad ya le había reclamado a la Nación el pago de los coches por vía administrativa y el recurso fue desestimado durante el propio gobierno de Mauricio Macri al entender que no hubo “ningún incumplimiento contractual” por parte del Estado nacional. Es decir, el mismo Guillermo Dietrich que avaló la compra a Madrid siendo funcionario del GCBA en 2011 fue quien, desde el gobierno nacional, rechazó luego la pretensión de las autoridades porteñas de ser “compensadas” por la misma.

En esta misma línea cabe recordar que, en 1991, la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires había cedido al gobierno nacional –del que en rigor dependía– la potestad para conceder el Subte junto con la línea Urquiza. Metrovías había adquirido por la concesión distintas obligaciones, entre las que en ningún caso se contaba la compra de material español. En 2002, producto de la crisis y el abandono de la convertibilidad, el gobierno nacional liberó a la concesionaria de las inversiones a las que se había comprometido. Desde este punto de vista, el decreto de 2005 para adquirir los coches usados a Madrid era una decisión unilateral del gobierno nacional: no había ningún contrato ni compromiso al respecto ni de Metrovías ni del gobierno nacional con el GCBA.

Antes bien, la decisión de comprar los trenes a Madrid fue reflotada por el Gobierno de la Ciudad por su propia cuenta en enero de 2011, ante los nulos avances en ese sentido por parte de la Nación. La ampliación de la flota se justificaba en la proximidad de la inauguración de la extensión a Rosas, que recién fue habilitada en julio de 2013. Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) realizó la adquisición “bajo reserva de obtener la devolución o compensación del importe que se abone en virtud de dicha compra” por parte del Estado nacional.

En septiembre de ese mismo año el entonces Jefe de Gobierno Mauricio Macri y el entonces presidente de SBASE, Juan Pablo Piccardo, viajaron a Madrid y supervisaron personalmente el envío de los primeros coches (ver foto principal), que se pagaron en 550 mil dólares por unidad, a pesar de que al decir del diario español El País se trataba de trenes “carne de chatarrería”. Apenas unos años más tarde, el Metro de Madrid vendería como material de desguace a 5000 dólares por unidad coches iguales a los vendidos a Buenos Aires.

CAF 5000, almacenado en el Depósito Magaldi.

La carrera de los CAF 5000 en el Subte fue más bien accidentada y corta: si bien fueron los trenes inaugurales de la extensión a Rosas, sus constantes problemas mecánicos obligaron a tenerlos fuera de servicio por largo tiempo, ganándose una pésima reputación. Antes de que cumplieran los cinco años de servicio fueron retirados de la línea B al conocerse que tenían piezas con asbesto. Acabaron siendo dados de baja a mediados del año pasado y pronto serán chatarreados.

El hallazgo de ese material cancerígeno en los CAF 5000 gatilló una crisis más grande, ya que fueron encontradas piezas con asbesto en los trenes Mitsubishi (también de la línea B), en los trenes Nagoya 250/300/1200 de la línea C (jubilados por esta misma razón meses atrás) y en los CAF-GEE de la línea E, que están en vías de ser retirados, amén de descubrirse afectaciones a la salud de 13 empleados del Subte, que fueron diagnosticados con placas pleurales en sus pulmones.

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