El Gobierno nacional anunció que no construirá más corredores de Metrobús y priorizará otras obras. El ministro Meoni dijo que los metrobuses apuntaban más al embellecimiento del entorno antes que a mejorar al transporte y consideró que estaban "sobredimensionados", apuntando a "trasladar la imagen de la Ciudad de Buenos Aires" al resto del país.

El Gobierno nacional confirmó recientemente que no construirá más corredores de Metrobús, una obra que fue sello de la gestión macrista tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Nación.

Primero fue el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, quien en una entrevista aseguró que “hay otras prioridades más importantes que el Metrobús”, poniendo como ejemplo la situación de hospitales, escuelas, agua y cloacas y rutas.

Luego fue el turno de su par de Transporte, Mario Meoni, quien aseguró compartir “el criterio del ministro de Obras Públicas respecto de la revisión de esas obras”.

Muchas obras de esas estaban sobredimensionadas desde su punto de vista arquitectónico, simplemente como un modelo de trasladar la imagen de la Ciudad de Buenos Aires a ciudades del Gran Buenos Aires como una réplica más de carácter político que lo que es importante”, explicó el ministro.

Finalmente, el propio presidente Alberto Fernández terció en la polémica. En una entrevista con el canal C5N, caracterizó irónicamente al Metrobús como “el gran hallazgo” y como una “solución de urgencia” que encontró el gobierno de Macri ante la supuesta imposibilidad de construir más kilómetros de Subte.

En efecto, tal como explicaba este medio tiempo atrás, la construcción de corredores de Metrobús apuntaba más a la “exportación” de un modelo porteño al resto del país que a la solución de las problemáticas de movilidad de cada ciudad.

El Metrobús Calchaquí, en Quilmes. Mejoró el entorno, pero no va de ningún lado a ninguna parte: se compone de dos secciones separadas con un tramo intermedio de avenida convencional.

A diferencia de lo que ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires, donde el Metrobús efectivamente sirvió para segregar los flujos y ordenar el tránsito, en el Gran Buenos Aires o en ciudades del Interior (tal el caso de Neuquén), donde esta problemática era prácticamente inexistente, el Metrobús fue más una herramienta de mejoramiento urbano antes que una política de tránsito o de transporte. Cualquier diálogo con los usuarios de esos corredores arrojará un diagnóstico similar: todos destacarán el mejoramiento de las veredas, las paradas, los cruces peatonales o la iluminación. Las condiciones de viaje, en contraste, permanecieron intactas.

Por esta razón, Meoni dio en el clavo al caracterizar al Metrobús extra porteño como una cuestión más bien “arquitectónica y de embellecimiento”.

En este sentido, el ministro apuntó que “muchas veces lo que ha pasado son obras que tienen 4-5 km de recorrido y después volvemos a avenidas comunes sin ninguna intervención“, lo que diluye totalmente el sentido del corredor y refuerza la idea de que el Metrobús fue una política de mejoramiento de entorno antes que una destinada a agilizar el transporte de pasajeros.

Meoni, no obstante, se mostró dispuesto a mejorar el sistema de colectivos –cuya concentración en pocas empresas había cuestionado días atrás-: “La verdad que lo que queremos es que haya carriles exclusivos de tránsito en toda el área del Gran Buenos Aires, pero que conecten de un lugar a otro […] que unan distintas jurisdicciones“.

Representantes del macrismo pusieron el grito en el cielo ante lo que consideraron el ataque de una de sus políticas estrella. La presidenta del PRO, Patricia Bullrich, desafió en Twitter a que el Gobierno presente una “idea superadora” del cuestionado Metrobús. “Nos encantaría que se superen, no que se derriben”, dijo.

Al margen de que nadie mencionó en ningún momento la posibilidad de derribar los metrobuses construidos, la exministra de Seguridad recibió una catarata de mensajes: los usuarios le plantearon que el Subte es una alternativa superadora al Metrobús y algunos de ellos, incluso, le recordaron los incumplidos “diez kilómetros de Subte por año” que Mauricio Macri había prometido en la campaña electoral de 2007, cuando ganó por primera vez la Jefatura de Gobierno porteña. Al día de hoy, tras 12 años de gestión del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, no hay ninguna estación en obra.

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