Los talleres ferroviarios de Junín suspendieron a todos sus operarios por tiempo indeterminado a principios de esta semana, disparando un virtual cierre de las instalaciones. Contrarreloj, Trenes Argentinos Cargas les otorgó un contrato para reparar dos vagones de cargas, salvándolos de la clausura inmediata. Pero la crisis del sector, que ya lleva varios años, está lejos de resolverse.

La continuidad de la actividad en los talleres ferroviarios de Junín pende de un hilo.

Apenas días atrás la Cooperativa de Trabajo Talleres Junín (COOTTAJ) anunció la suspensión total de sus 50 operarios «por tiempo indeterminado» ante la falta de trabajo, un virtual cierre del establecimiento que alertó enormemente a los habitantes de esa localidad del norte de la provincia de Buenos Aires.

Ante la situación, la comunidad se movilizó: un abrazo simbólico a los talleres, acompañado de una manifestación de obreros y vecinos, tuvo lugar el pasado lunes. Una dura columna de opinión publicada en el diario local La Verdad cargó contra el gobierno municipal y destacó el contraste entre la complicada situación de la cooperativa y los Talleres Mechita (ubicados a 90 km de Junín y administrados por TMH).

Este mismo miércoles por la mañana el reclamo tuvo su correlato en el Concejo Deliberante de Junín, que aprobó por unanimidad un proyecto expresando «preocupación» por el cierre de la planta e instando a realizar gestiones ante las autoridades para conseguir nuevos contratos de trabajo.

Un pequeño alivio, finalmente, parece haber llegado este miércoles con la noticia de que Trenes Argentinos Cargas enviará dos vagones para reparar, un contrato valuado en 900 mil pesos. Esto, de momento, evitaría el cese de las actividades en lo inmediato.

Las causas de una crisis

Uno de los factores que más incide en la crisis del sector, amén de la falta de trabajo, es el alto costo de las tarifas eléctricas. Según el presidente de la COOTTAJ, Pedro Rodríguez, la factura de electricidad de la planta asciende a casi 100 mil pesos menuales, un gasto imposible de afrontar sin un flujo constante de trabajo.

Las autoridades, en tanto, explican que «desde septiembre pasado» la cooperativa abona el costo únicamente si las máquinas se ponen en marcha, y aclaran que la electricidad del año pasado fue bonificada por la empresa distribuidora.

Otro entredicho entre la cooperativa y las autoridades se generó alrededor de las recientes licitaciones realizadas por Trenes Argentinos Cargas. En tres de ellas, la COOTTAJ se presentó pero no resultó seleccionada. Voceros oficiales explican que es porque las ofertas del Taller Junín no fueron las más económicas (3%, 94% y 14% más que sus competidoras).

Sin embargo, desde la cooperativa alegan que los cambios introducidos en el sistema de licitación tornan inviable que una empresa del tamaño de la COOTTAJ pueda presentarse. Según explica Rodríguez, es el oferente quien debe adquirir los repuestos para competir en la licitación, poniendo como ejemplo el caso del «mantenimiento de 100 boguies, para lo cual se requiere de 400 rodamientos, lo que implica un costo en insumos de 100.000 dólares que no tenemos cómo solventar», detalló. Rodríguez abogó por licitaciones más pequeñas y parcializadas.

Además de la falta de trabajo, tampoco hubo avances concretos en el acuerdo que la COOTTAJ firmó hace casi dos años con representantes de la empresa china CRRC, presentado en su momento como una oportunidad de oro para salvar a los talleres.

Talleres ferroviarios de todo el país se encuentran en problemas desde hace varios años: desde 2016, cuando estalló la crisis del sector, algunos han cerrado (caso de los Talleres Pérez), han achicado drásticamente su personal con vistas al cierre (caso de Emepa, en Chascomús, o Materfer en Córdoba), mientras que otros, como los de Junín, María Juana o Laguna Paiva, han luchado por sobrevivir, con diversa suerte.

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