El gobierno del país báltico busca extender el esquema de gratuidad que rige desde 2013 en Tallinn, la capital, al resto del país. La medida comenzará a regir el 1° de julio, aunque sólo en nueve de sus 15 regiones. Luxemburgo adoptará medidas similares desde principios de 2020.

Desde el 1° de julio próximo Estonia se convertirá en el primer país del mundo en ofrecer transporte público de pasajeros gratuito a nivel nacional, las 24 horas del día y los 365 días del año.

Si bien Luxemburgo había anunciado una medida similar con anterioridad, esta comenzará a regir recién a principios de 2020.

La medida fue lanzada por el gobierno de la república báltica, integrado por una coalición de centristas y conservadores, pero la decisión de adoptar o no el esquema quedará en manos de los 15 condados de Estonia, nueve de los cuales ya han adherido. El gobierno central, sin embargo, proveerá generosos subsidios para todas aquellas regiones que decidan adoptar la gratuidad del transporte.

Con esta medida, Estonia busca nacionalizar la experiencia positiva de Tallinn, su capital, que desde 2013 tiene transporte público gratuito para todos sus residentes. Los usuarios deben únicamente registrarse y pagar una única vez por una tarjeta que les da acceso a la red, integrada por buses, trolebuses, tranvías y trenes. A la fecha, Tallinn es la mayor ciudad a nivel mundial en implementar una medida así.

De acuerdo con el municipio de Tallinn, la gratuidad del transporte beneficia no sólo a los sectores de ingresos más bajos, sino también a los de ingresos medios y altos, que se ven atraídos a consumir bienes y servicios sin preocuparse por los costos de transporte, lo que tiene un efecto dinamizador sobre el comercio y la actividad económica local. “Es caro, pero vale la pena”, sintetiza la revista británica The Economist.

Lejos de ser una utopía, la gratuidad del transporte forma parte del debate actual sobre la movilidad sustentable en todo el mundo y particularmente en Europa. Además del citado ejemplo de Luxemburgo, ya se estudia implantar la gratuidad en varias ciudades alemanas e incluso en París, la capital francesa, para hacer frente a la congestión vehicular y la contaminación.

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