La compañía estatal china recibió la no objeción de las autoridades de defensa de la competencia alemanas para adquirir la división de locomotoras de Vossloh. Con la compra de ese fabricante, CRRC ingresa con fuerza en el mercado europeo, donde hasta ahora había tenido una posición marginal.

CRRC, la mayor compañía ferroviaria del mundo, recibió la aprobación de la autoridad de defensa de la competencia alemana para adquirir la división de locomotoras de la firma Vossloh, originaria de ese país.

La empresa estatal china, a través de su subsidiaria CRRC Zhuzhou, había anunciado la adquisición de la unidad de negocio de locomotoras de Vossloh en agosto del año pasado, pero la operación estaba pendiente de la aprobación del Bundeskartellamt, oficina del gobierno alemán encargada del área de competencia.

Finalmente, la semana pasada la entidad dictaminó a favor de la fusión al no encontrar que la operación represente “una amenaza a la competencia”. Si bien puso reparos a la expansión de la compañía china, el Bundeskartellamt no puso reparos a la operación debido a que la posición de Vossloh en el mercado europeo de locomotoras dista de ser una de liderazgo, dado que su oferta de productos es inferior a la de sus competidoras, puntualizó el organismo en un comunicado.

La adquisición de Vossloh implica la entrada de lleno de CRRC en el mercado ferroviario europeo, donde tiene una escasa penetración. No es la primera vez que lo intenta: en 2016, la empresa había iniciado conversaciones para adquirir la compañía checa Škoda Transportation, que fracasaron a la postre. Además de su país de origen, donde disfruta de una posición prácticamente monopólica, CRRC cuenta con una presencia importante en África, América Latina (Argentina, Brasil, Chile, México) y hasta en Estados Unidos, donde instaló plantas de ensamblaje de trenes.

Cabe recordar que el vertiginoso crecimiento de CRRC a nivel mundial preocupa a muchos fabricantes del sector ferroviario europeo: fue esta la principal razón detrás del acuerdo de fusión entre Alstom y Siemens, que descarriló tras el dictamen negativo de la autoridad europea de competencia, y del reciente intento de fusión de Alstom y Bombardier.

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