El Ministerio de Ambiente y Espacio Público lanzó una licitación para techar una de las vías de la rampa, que se usa como cochera, para ensanchar la avenida Rivadavia. Sólo se conservará la vía sur, actualmente operativa, que vincula a la red con el Taller Polvorín. Las centenarias rejas serán preservadas y vueltas a colocar.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad lanzó una licitación para ensanchar la avenida Rivadavia a expensas de la mitad de la rampa de Primera Junta. Se trata de una obra que había sido lanzada hace cuatro años atrás, pero que había quedado frenada.

De acuerdo con el proyecto publicado días atrás en el Boletín Oficial, la rampa en sí quedará compuesta únicamente por la vía sur (que es la única actualmente operativa), mientras que la vía norte, que desde hace años está anulada, será techada y funcionará como cochera. 

El espacio ganado servirá para ampliar la calzada vehicular de la avenida Rivadavia entre las calles Federico García Lorca y Nicolás Repetto.

Las rejas de la rampa, de gran valor patrimonial, serán preservadas. De acuerdo al pliego, «la empresa contratista [tendrá] especial cuidado en la conservación» de las rejas «para su posterior recolocación». El muro contenedor también deberá ser reconstruido respetando las «medidas, forma y diseño original», por lo que se recomienda su documentación fotográfica.

La rampa, durante la construcción de la línea A (1914).
Un coche Brugeoise cumpliendo el servicio tranviario emerge de la rampa (1915).

La centenaria rampa, cabe recordar, fue realizada por la Compañía de Tranvías Anglo Argentina (CTAA) para las obras de construcción de la línea A y luego conservada para vincular la línea con el Taller Polvorín, ubicado en la esquina de Emilio Mitre y José Bonifacio. Adicionalmente, fue utilizada para la prestación de servicios tranviarios «mixtos» con el Subte hasta la intersección de Rivadavia y Lacarra, que operaron entre junio de 1915 y diciembre de 1926. 

Posteriormente, la vía norte de la rampa quedó anulada, se la techó con una cubierta de fibrocemento y se la utilizó como cochera. La vía sur, en tanto, fue conservada como el único punto de conexión que la red de Subte (exceptuando a la línea B, que tiene su propia rampa) tiene con el exterior. Por allí pasan todos los trenes que ingresan o salen de las líneas A, C, D y E. Un segundo punto de contacto se agregará cuando se habilite el Taller Lacarra de la línea E. La línea H, en tanto, está aislada del resto.

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