El Gobierno anunció un plan de 4.800 millones de pesos para extender el Metrobús al interior del país. Sin embargo, muchas de esas ciudades cuentan con proyectos de transporte superadores de los carriles exclusivos, como trolebuses, tranvías y trenes locales que enfrentan problemas de financiamiento o buscan ser transferidos a las provincias por falta de recursos e interés.

En la campaña de 2013, el PRO había prometido la "extensión del Metrobús al país" (sic).
En la campaña de 2013, el PRO había prometido la “extensión del Metrobús al país” (sic).

En el marco de un importante plan de obras públicas, el Gobierno nacional planea extender el Metrobús al conurbano bonaerense y a varias ciudades del interior del país. En el Boletín Oficial aparecieron partidas presupuestarias aseguradas para proyectos en el Gran Buenos Aires, más precisamente en Lanús, Morón y Tres de Febrero (tres distritos gobernados por el oficialismo), además de Córdoba capital, Rosario, Mar del Plata, Corrientes y Neuquén.

La inversión total ascendería a nada menos que 4.800 millones de pesos, sólo en metrobuses.

La apuesta del gobierno es exportar al resto del país una política que resultó bien recibida por el público en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la decisión del Estado Nacional de financiar este tipo de obra no deja de ser llamativa ya que varias de esas ciudades cuentan con proyectos bastante más ambiciosos en términos de movilidad urbana que requerirían el acompañamiento financiero de la Nación.

Por caso, Córdoba capital se encuentra modernizando su flota de trolebuses, pero enfrenta problemas para financiar la compra de unidades adicionales y para extender el sistema a otras áreas de la ciudad, ya que no cuenta con los recursos económicos necesarios para el desarrollo de la infraestructura. Ante estas dificultades, el municipio apuntó a la construcción con fondos propios de carriles exclusivos (comercialmente denominados Sólo Bus). Además, pese a las negociaciones del intendente Mestre con China, Nación volvió a bajarle el pulgar al proyecto del Subte de Córdoba.

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Uno de los nuevos trolebuses Trolza comprados por la Municipalidad de Córdoba.

Rosario es otra de las ciudades que apuesta fuerte por soluciones superadoras del Metrobús. Si bien, al igual que Córdoba, el municipio hizo una primera incursión en los carriles exclusivos gracias a un crédito del Banco Mundial (bautizados aquí como Movibus), continúa firme el proyecto de construir un tranvía metropolitano, cuyos estudios fueron licitados el año pasado por el gobierno provincial. A esto se suma la reciente firma de un convenio con la empresa rusa Trolza para la compra de doce modernos trolebuses con los que se creará un nuevo servicio, el segundo de ese tipo con que contará esa ciudad. Al igual que en Córdoba, el proyecto del Subte ha sido paralizado y se apuesta por soluciones más económicas.

Aunque no ha sido considerada para tener un Metrobús en esta etapa, otra ciudad del interior que también apuesta por el desarrollo de modos de transporte superadores es Mendoza. Allí, pese a las recientes campañas de desprestigio y en medio de la difícil situación financiera que atraviesa la provincia, la obra de extensión del Metrotranvía continúa ejecutándose. Las dificultades de la EPTM (Empresa Provincial de Transporte de Mendoza) son tales que llegaron a rematarse trolebuses fuera de servicio para financiar la compra de repuestos para las unidades operativas.

El Metrotranvía de Menodza avanza en medio de las dificultades de la EPTM. Rosario se ha embarcado en un proyecto similar.
El Metrotranvía de Menodza avanza en medio de las dificultades de la EPTM. Rosario se ha embarcado en un proyecto similar.

En el caso de Neuquén, el proyecto del Metrobús, que uniría esa ciudad con Cipolletti, carga con la sombra de la posible cancelación del servicio ferroviario entre ambas ciudades, conocido como Tren del Valle. Luego de una campaña de desprestigio del tren, con lamentable asidero en la realidad por la elevada tasa de fallas de los cochemotores Materfer, en lugar de potenciarlo y extenderlo y a contramarcha de lo establecido por la Ley de Ferrocarriles Argentinos, la Nación se apresta a transferirlo a Tren Patagónico, empresa del estado provincial rionegrino. Su futuro es incierto.

En este marco cabe plantearse al menos dos cuestiones. En primer lugar, si realmente es deseable la expansión del modelo de carriles exclusivos de Buenos Aires al resto del país, cuando otras ciudades cuentan con proyectos superadores y más ambiciosos para solucionar sus problemas de movilidad. Sobre todo, partiendo de la base de que el Metrobús fue una suerte de política parche implementada por la Ciudad ante la imposibilidad de conseguir financiamiento para aumentar el ritmo de expansión del Subte y una admisión velada de imposibilidad de realizar aquellos prometidos 10 kilómetros de Subte por año.

En segundo lugar, si no es posible un mejor destino para una masa dineraria tan importante como 4.800 millones de pesos, que no sea simplemente segregar flujos vehiculares. Muchos de los proyectos surgidos en Rosario, Córdoba, Mendoza o Neuquén necesitarían de un apoyo financiero que sólo la Nación puede dar y que, visto el monto de las obras presupuestadas, está en condiciones de facilitar. Pero la decisión es política.

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