El coche La Brugeoise 78, donado a la FADU y colocado en Ciudad Universitaria, enfrenta un estado de deterioro importante: nuevos grafitis, inscripciones y pegatinas y escasa protección frente a las inclemencias del tiempo. Hasta una de sus ventanas está abierta, permitiendo el ingreso de agua al interior. El coche iba a funcionar como un centro de información, que nunca fue puesto en marcha.

El coche La Brugeoise número 78, que se encuentra ubicado en la Ciudad Universitaria, incrementó su nivel de deterioro en los últimos meses, producto del vandalismo y la pasividad de las autoridades.

La unidad fue colocada en el predio a principios del año pasado, montada sobre rieles falsos y una plataforma de hormigón que, con escalera y rampa, permite el acceso a la altura de las puertas. La única protección con la que cuenta es un pequeño alero de chapa, de estructura similar a un refugio de parada de colectivos.

Obsérvese la ventana abierta.

No tiene ningún tipo de enrejado perimetral ni elementos adicionales que sirvan para protegerlo de las inclemencias del tiempo. Una de sus ventanas frontales, de hecho, se encuentra abierta, permitiendo el ingreso de agua de lluvia al interior del salón del coche.

La carrocería de los Brugeoise está construida, a excepción del bastidor, enteramente en madera por lo que no es aconsejable que esté a la intemperie, sobre todo si se considera que es una pieza histórica fabricada hace ya más de un siglo.

La FADU había iniciado los trámites para obtener el coche tan temprano como en 2015. Originalmente estaba previsto que el coche funcionara como oficina de información de carreras ofrecidas por la Universidad de Buenos Aires, a la vez que como «un punto FADU/CMD (Centro Metropolitano de Diseño) dedicado a generar información en relación a recorridos urbanos de diseño en la Ciudad». Sin embargo, nada de eso se materializó.

El coche permanece cerrado y prácticamente en las mismas condiciones en que se hallaba cuando fue instalado, excepción hecha de numerosas capas de grafitis, inscripciones y pegatinas añadidas en el curso del año pasado. Tal como había anticipado este medio, para junio pasado el Brugeoise ya había sido vandalizado. Las autoridades no intervinieron y el coche siguió deteriorándose.

La unidad, al igual que el resto de la flota histórica de la línea A, fue retirada de servicio en enero de 2013 tras casi 100 años de funcionamiento ininterrumpido. Grupos patrimonialistas, usuarios y legisladores porteños como María Rachid y Rafael Gentili lograron que la Legislatura sancionara, en diciembre de 2013, la ley 4886 que incorpora a la flota La Brugeoise al patrimonio histórico de Buenos Aires.

La ley habilita la donación sin cargo a instituciones sin fines de lucro tales como las universidades, otorgando prioridad a aquellas «con trayectoria en la preservación e investigación de la historia ferroviaria nacional, […] el diseño industrial, y la ingeniería» (art. 12). La misma norma, a su vez, exige que «los coches sean expuestos al público de manera accesible, que se garantice su conservación, preservación y mantenimiento» (art. 14). Sin embargo, se ha detectado cierta laxitud en estos principios, como en el caso del coche donado al comedor de Margarita Barrientos, que fue modificado para montar un restaurante orientado al turismo donde estaba previsto servir “hamburguesas de Brangus con lechuga hidropónica” que cultivan “los chicos que trabajan en la huerta” de Los Piletones.

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