Desde el imprevisto cierre parcial de la línea San Martín, el Urquiza enfrenta un gran aumento de demanda, buena parte de la cual se descarga en la estación Lacroze de la línea B. Andenes colapsados, trenes repletos y usuarios que se quedan sin poder subir. Transporte apuesta por trasladar parte de los pasajeros al Mitre para repartir la demanda, pero es insuficiente. Un difícil escenario que se prolongará hasta el próximo año.

El cierre parcial de la línea San Martín desde fines del mes pasado, no previsto originalmente y decidido tras el colapso de un encofrado sobre las vías en horario nocturno, comienza a generar trastornos y complicaciones en el resto del sistema de transporte.

Debido a que la línea no llega a las estaciones más céntricas y opera con un servicio limitado con cabecera en Villa del Parque, buena parte de la demanda se vuelca inevitablemente en la línea Urquiza, que discurre a pocas cuadras de distancia en la mayor parte de su trayecto.

Los usuarios habituales del Urquiza han comenzado a notar la diferencia en las condiciones de viaje: andenes colapsados, trenes repletos a los que es imposible subir, mayor cantidad de pasajeros e inusuales demoras.

Los reclamos se multiplican en las redes sociales: “Esto no lo aguanto por un año” señala una usuaria que dirige su reclamo al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y a la concesionaria Metrovías, que continúa operando la línea merced a una prórroga de un contrato vencido pero que evalúa presentarse a la nueva licitación. Un usuario, de hecho, dirigió sus dardos a la empresa del grupo Roggio: “24 años y se la llevaron toda. Ni un vagón nuevo. Nunca mejoraron el servicio”. “Desde que el San Martín no funciona [es] insoportable“, remarca otra. Un tercer usuario pide, en tanto, que salgan trenes vacíos “desde Rubén Darío o Martín Coronado” para que los usuarios que se quedan abajo puedan tomar el tren.

Aunque en menor escala por tratarse de una época más tranquila del año, durante el verano pasado también fue notorio el incremento de demanda. Mientras el San Martín operó con un diagrama limitado similar al actual, el Urquiza absorbió a sus pasajeros y transportó a casi un 48% más de usuarios que en el mismo período del año anterior. Parte de ellos se volcó directamente a la línea B del Subte, que vio incrementarse en un 10% sus ingresos por molinetes en la estación Lacroze durante enero y febrero pasados.

En el Ministerio de Transporte preocupa la situación y ya han comenzado a ensayar algunas tibias soluciones. Como el Urquiza y el servicio de colectivos de Villa del Parque a Palermo -que se cumple con unidades alquiladas al grupo Zbikoski- no dan abasto, días atrás se lanzó un nuevo servicio que va desde la estación Sáenz Peña de la línea San Martín hasta la estación Miguelete del Mitre (ramal José León Suárez) en un intento por repartir la demanda y descomprimir la situación, que ya genera descontento entre los usuarios.

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