De los tres grupos anotados en la carrera por la concesión del Subte, Benito Roggio Transporte, controlante de Metrovías, es el único íntegramente conformado por capitales nacionales. Los otros dos consorcios son de mayoría extranjera: uno es francés y el otro es anglofrancés, con una pequeña participación de un socio local sin experiencia en el transporte ferroviario.

Benito Roggio Transporte (BRt) es, al momento, el único grupo enteramente argentino que ha confirmado su participación en la licitación para la nueva concesión del Subte, cuya apertura de sobres se realizará en agosto próximo.

El grupo nacional, controlante de la actual operadora Metrovías, se presentará en solitario, aunque asociado con la Deutsche Bahn –tal como anticipó en exclusiva este medio días atrás– para temas de asistencia técnica y operativa y soporte en innovación y tecnología. De hecho, no se descarta que Roggio alcance acuerdos con otras compañías internacionales para sumarlas en calidad de asesores externos.

Los otros dos grupos cuya participación se menciona desde hace algunos meses son de mayoría extranjera.

El primero de ellos es un consorcio de origen francés que se encuentra integrado por las empresas RATP Dev (subsidiaria del Metro de París) y el gigante ferroviario Alstom, que se encuentra en proceso de fusión con la alemana Siemens.

El segundo grupo es un consorcio de mayoría anglofrancesa liderado por las compañías Keolis (una subsidiaria de la SNCF, la empresa ferroviaria nacional francesa) y Transport for London, operadora pública de todos los transportes de la capital británica.

A estas se suma un grupo local, pero en un papel secundario: se trata de la Corporación América, propiedad del empresario argentino Eduardo Eurnekian, que no puede ser mayoritaria al no poseer experiencia alguna en el manejo de redes de subterráneos. La antigüedad de 15 años operando una red de al menos 30 kilómetros de extensión es uno de los requisitos exigidos en el pliego de la licitación para ser socio mayoritario en los consorcios oferentes.

La participación de compañías estatales extranjeras, en buena medida, obedece a que en años recientes han comenzado a expandirse buscando oportunidades de negocios en otros países. Esto les permite generar utilidades para reinvertir en los sistemas de transporte que administran en sus respectivos países de origen.

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