Ferrovie dello Stato, empresa ferroviaria nacional italiana, está a punto de quedarse con la aerolínea de bandera de ese país. Alitalia ponderó la oferta y la prefirió por sobre la de dos compañías aéreas. El gobierno italiano apoya el proyecto. La inédita sinergia de la combinación de transporte aéreo y ferroviario despierta gran entusiasmo.

Ferrovie dello Stato (FS), empresa ferroviaria nacional italiana, expresó formalmente su interés para adquirir la línea aérea de bandera de ese país, Alitalia.

La empresa estatal italiana se ha convertido en firme candidata a quedarse con el control de la aerolínea luego de que los directivos de Alitalia aprobaran y ponderaran la oferta de FS por sobre la realizada por la estadounidense Delta Airlines y la lowcost británica EasyJet.

Un Airbus A321 de Alitalia.

Gianfranco Battisti, CEO de FS, adelantó que el plan de negocios para Alitalia estará listo para fines de enero próximo. En Alitalia, en tanto, se dicen «muy impresionados por el entusiasmo y la profesionalidad de la gerencia y el equipo que está trabajando en la propuesta [de Ferrovie dello Stato]».

El proyecto tiene un fuerte apoyo del gobierno italiano: el Vice primer ministro, Luigi Di Maio, aseguró días atrás que la alianza entre ambas compañías se debe a «una visión estratégica de integración del transporte» y celebró que Alitalia en manos de FS implicaría «la primera compañía del mundo que combina transporte aéreo y ferrocarriles». En efecto, la última compañía aérea que fue propiedad de una empresa ferroviaria fue Canadian Pacific Air Lines, vendida en 1987.

De prosperar el proyecto podrían crearse sinergias inéditas entre el transporte aéreo y ferroviario.

Ferrovie dello Stato, que opera la red italiana a través de Trenitalia, ya anticipó algunos de sus planes: nuevos trenes de alta velocidad entre los aeropuertos de Roma (Fiumicino), Milán (Malpensa) y Venecia, que comenzarán a circular este invierno boreal.

Otras rutas de alta velocidad en estudio serían entre el aeropuerto de Roma y las ciudades de Florencia, Pisa, La Spezia y Génova, en lo que la prensa italiana ya denomina «una verdadera intermodalidad del transporte». Es allí, en las rutas domésticas y cortas, donde Alitalia pierde la mayor cantidad de dinero, debido a la competencia «feroz» de las líneas aéreas de bajo costo.

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