La movilidad es uno de los principales responsables de la emisión de gases de efecto invernadero. La innovación tecnológica como vehículo para aprovechar al máximo los recursos. En la Semana de la Movilidad Sustentable, un repaso sobre una problemática global.

Esta semana convergieron dos eventos de relevancia para el transporte. Por un lado, se celebró en Berlín la exposición InnoTrans 2018, donde diversos actores mundiales del mercado del transporte exponen sus innovaciones tecnológicas. Asimismo, entre el 16 y el 22 de septiembre se celebró la denominada Semana de la Movilidad Sustentable, dirigida a concientizar sobre las consecuencias negativas que tiene el uso de combustibles fósiles en la movilidad.

De estos dos sucesos podemos desprender dos conceptos: tecnología y sustentabilidad, dos temáticas absolutamente compatibles.

Las campañas por la sustentabilidad de la movilidad ponen especial énfasis en dos cuestiones básicas: por un lado, minimizar aquellos desplazamientos que puedan ser prescindibles y por otro lado transformar en modos amigables con el ambiente aquellos viajes que resultan indispensables. Esto significa, en resumidas cuentas, moverse de un destino a otro sólo cuando sea necesario y preferir modos de transporte cuya principal fuente energética no esté basada en combustibles que generen gases de efecto invernadero (GEI).

Ya es evidente la relevancia del transporte en materia ambiental, lo que sin dudas convierte al área en una de las variables de ajuste en los programas de disminución de emanación de CO2. Reviste complejidad cuantificar las emisiones del transporte, mediciones que en otros campos no representan tanta dificultad, y al existir escasa e imprecisa información sobre las emisiones de GEI por parte del transporte, las estimaciones que se manejan podrían ser incluso superiores. Según previsiones del Organismo Internacional de Energía, las emisiones mundiales resultantes del transporte aumentarán un 80% para el año 2030 de continuarse con las tendencias actuales del sector. Asimismo, para el mismo año la ONU, en un trabajo conjunto con FIA Latinoamérica, proyecta que, de reemplazarse modos contaminantes por eléctricos, podrían ahorrarse más de cuatro millones de dólares en combustible al mismo tiempo que disminuirían las muertes producto de la contaminación en el aire por la reducción de casi cinco millones de toneladas en las emisiones de dióxido de carbono.

En este sentido, el tren metropolitano eléctrico es una solución eficiente y ecológica frente al transporte automotor. Mediante el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto algunas empresas han logrado promover la instalación de trenes eléctricos urbanos. Por caso, en 2011 la empresa Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) adhirió a este mecanismo regulado por las Naciones Unidas por el cual ya ha logrado emitir bonos de carbono por reducción de emisiones.

Si bien es cierto que el uso de la energía eléctrica en reemplazo de la deflagración de hidrocarburos para el transporte implica una disminución de emisiones GEI de forma directa, también se debe tener en cuenta el modo en que la energía eléctrica es generada, pues si es producida de forma contaminante no existirá en concreto una merma en la generación de gases. Las formas de generación de energía son problemáticas ajenas al transporte. No obstante, siempre significará mayor versatilidad convertir una fuente de generación de energía sucia en limpia que modificar todo un sistema de transporte contaminante en uno limpio.

La sustentabilidad de un sistema de transporte urbano puede considerarse en base a un conjunto de requisitos que se cumplen en un sistema de movilidad multimodal. Estos requerimientos abarcan los campos económico, social, institucional y ambiental. En otras palabras, al definir un transporte urbano sustentable se busca viabilidad y prosperidad técnica, financiera, y ambiental. ¿Cómo? Mediante la planificación integrada del uso del suelo, reducción de los impactos y externalidades, fortalecimiento de las competencias y marcos institucionales, gestión eficiente de la operación de los sistemas, y reorganización y consolidación de las redes de transporte público. Cuando se hace referencia a un específico modo de transporte sustentable o sostenible, por hábito principalmente se alude a cuán limpio y ecológico es dicho modo. Un sistema de transporte urbano sustentable debe cumplir con ello en todos sus modos, como también debe garantizar sus principales pilares: accesibilidad, seguridad, inclusión, eficiencia, equidad, coordinación, calidad.

Los países en vías de desarrollo o subdesarrollados son quienes, por lo general, se encuentran más lejos de alcanzar sistemas de movilidad sustentables. Por caso, Latinoamérica cuenta con 61 áreas urbanas con más de un millón de habitantes, que suman casi 200 millones de personas, donde es un rasgo compartido verificar la falta de coordinación y disparidad de tarifas entre modos, escasez o ineficiencia en las políticas de reducción de contaminación y consumo energético, y áreas urbanas de bajos recursos comunicadas sólo mediante modos desregulados y particulares.

Cambiar el paradigma y contribuir al desarrollo de transportes sustentables significa completa interacción con otros sectores en miras de un mismo objetivo: la reducción de las emisiones de GEI, la migración de combustibles a energía eléctrica, posibilitar el acceso de personas con discapacidades, minimizar el impacto sonoro y visual, incorporar a los estratos sociales de menores recursos, contemplar a los modos no motorizados, fomentar los modos limpios, reorganizar los sistemas convencionales por integrados e implementar modos masivos en tramos troncales o de mayor densidad. Todo esto sólo será posible mediante la implementación de nuevas tecnologías que acompañen el aprovechamiento energético, transformen la matriz de generación energética por fuentes renovables, amplíen al máximo la capacidad operacional de los de modos masivos y su relación con el consumo energético, y mantengan al usuario informado al instante sobre servicios y alternativas de movilidad, frecuencias e incidencias.

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