Grupos de manifestantes ingresaron repentinamente en varias estaciones de la red de la capital transandina y saltaron los molinetes para evitar el pago de las nuevas tarifas del servicio. Se registraron hechos de violencia en distintos sectores del Metro, lo que obligó a cerrar estaciones en hora pico.

Una ola de disturbios obligó a las autoridades del Metro de Santiago a cerrar al menos ocho estaciones debido a las graves protestas realizadas por usuarios ante el aumento de tarifas dispuesto por un panel de expertos hace ya dos semanas.

Esta medida fue tomada a partir de que los usuarios comenzaran a evadir masivamente los molinetes de las estaciones para evitar pagar los nuevos valores de los pasajes, que muchos chilenos consideran excesivos.

En estaciones como San Joaquín (línea 5), un grupo de decenas de estudiantes destrozó los molinetes con elementos contundentes, así como diversos elementos del mobiliario de la estación.

Similares circunstancias se experimentaron en la estación San Miguel (línea 2), donde encapuchados se enfrentaron con Carabineros tanto en el exterior como dentro de la parada, que además se vio afectada por el ingreso de gases lacrimógenos desde la calle.

Durante la hora pico vespertina del jueves, Metro de Santiago dispuso el cierre de las estaciones Lo Ovalle (L2), Conchalí (L3), Chile España (L3) y Estación Central (L1), mientras que en Los Héroes -donde se combina entre las líneas 1 y 2, los manifestantes aplicaron el freno de emergencia del tren y paralizaron el servicio durante largo tiempo.

Además, se constataron evasiones masivas en las estaciones Santa Lucía (L1), Laguna Sur (L5), Salvador (L1) y Plaza de Maipú (L5), por lo que prácticamente todas las líneas se vieron afectadas por las protestas.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, condenó estos incidentes y aseguró que detrás de los hechos hay “verdaderas bandas, hordas, que llegan a los lugares y generan un cuadro de violencia. Hemos visto cómo se destruye la propiedad pública y privada y lo que es más grave, se pone en riesgo no sólo a los guardias de seguridad, sino que también a las personas que utilizan el Metro”.

Comentarios