El Estado alemán acordó entregar un rescate de entre 5.500 y 6.700 millones de euros a la operadora ferroviaria estatal Deutsche Bahn. La compañía se comprometió a recortar gastos y podrá tomar más deuda, mientras que el Gobierno no alterará los planes de inversión en infraestructura previamente acordados. Críticas de sindicatos y de los operadores privados.

El Estado alemán acordó entregar un paquete de rescate de entre 5.500 y 6.700 millones de euros a la empresa ferroviaria nacional Deutsche Bahn (DB) para hacer frente a la caída de ingresos y tráfico provocada por la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19).

El acuerdo fue sellado días atrás por el ministro de Transporte alemán, Andreas Scheuer, el CEO de DB, Richard Lutz, y el líder del sindicato ferroviario EVG, Klaus-Dieter Hommel, aunque está pendiente de la aprobación de la Comisión Europea, de lo que también dependerá el monto final de la ayuda.

Debido a la situación creada por la pandemia, que provocó una caída promedio del 85% en los pasajeros de los servicios de larga distancia, Deutsche Bahn enfrenta un inédito crecimiento de su déficit presupuestario.

Aproximadamente la mitad de este déficit será cubierto por el rescate del Estado, mientras que la otra mitad será cubierta con una reducción de gastos (entre ellos, la supresión de los bonos a los ejecutivos de la empresa) en el orden de entre 4 mil y 5 mil millones de euros. Al mismo tiempo, el Parlamento alemán votará una moción para permitirle a la DB incrementar el monto de deuda que puede tomar.

En paralelo, el Gobierno alemán se comprometió a mantener sin cambios los proyectos de inversión en infraestructura y sus paquetes financieros asociados, que alcanzan la astronómica cifra de 12.200 millones de euros solo para este año.

Críticas al rescate

Desde distintas perspectivas, el acuerdo de rescate fue criticado por el sindicato de maquinistas GDL y por Mofair, la asociación que nuclea a las operadoras ferroviarias privadas alemanas.

Por su parte, el sindicato de maquinistas se negó a firmar el acuerdo y cuestionó que si bien el rescate obliga preserva las fuentes de trabajo existentes puede derivar en un congelamiento de sueldos o en la extensión de las jornadas laborales para generar ahorros a la empresa. El líder del gremio, Claus Weselsky, criticó que la DB ponga dinero en sus negocios en el extranjero (por ejemplo, a través de su subsidiaria Arriva) cuando éste hace falta en la red ferroviaria alemana.

Las operadoras privadas, en tanto, hicieron hincapié en que debe controlarse cuál es el destino de los fondos estatales que recibirá la DB, asegurando que si bien ven con buenos ojos que se destinen fondos a las divisiones encargadas de estaciones o infraestructura,  cuestionan la idea de un aporte a los servicios de pasajeros de la empresa estatal, lo que podría implicar “una gran distorsión en la competencia”. Cabe recordar que, tal como explicó enelSubte, otros grupos de operadoras privadas europeas reclamaron asistencia del Estado tiempo atrás ante la caída de pasajeros provocada por la pandemia.

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