Desde este miércoles 1° de abril, el valor del boleto del Subte pasará de $1363 a $1414. El Premetro (simple), por su parte, costará $494,90.
El incremento había sido habilitado tras la realización de una audiencia pública el pasado 18 de febrero y luego de la publicación en el Boletín Oficial de la Ciudad del nuevo cuadro tarifario.
El esquema, además del actual aumento, prevé posteriores incrementos mensuales de acuerdo a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) más un 2%. Estos incrementos se aplicarán “por el término de once meses”.
Cabe recordar que originalmente se había anunciado un esquema que implicaba un aumento de la tarifa a $1336 y posteriores aumentos mensuales correspondientes al IPC más un 1%. Sin embargo, días después se dio marcha atrás y se avanzó con la nueva fórmula, que implica aumentos superiores a lo inicialmente previsto.
Desde la Ciudad justificaron la decisión en el hecho de que la tarifa técnica, que resulta de dividir los costos por la cantidad de pasajeros transportados, asciende a $2299,64 (sin IVA) y a $2541,10 (con IVA). A su vez, el GCBA reconoce explícitamente que “los costos de explotación están principalmente relacionados con la estructura de retribución prevista en el contrato de concesión” de Emova.
Los citados valores regirán para el pago con tarjeta SUBE registrada o medios alternativos (tarjetas de crédito, débito, NFC y pago con código QR). En cambio, quienes abonen con tarjeta SUBE no registrada abonarán una tarifa más alta.
Vale recordar, sin embargo, que diversos mecanismos permiten pagar un costo menor que la tarifa plena:
- los usuarios frecuentes acceden a tarifas que disminuyen progresivamente una vez superados los 20, 30 y 40 viajes mensuales, siempre que utilicen el mismo medio de pago (ver detalle en el cuadro debajo).
- los usuarios de la tarjeta SUBE acceden a los descuentos de la “Red SUBE”, de 50% en la primera combinación y del 75% para las siguientes, dentro de las dos horas de la primera validación.
- los usuarios que abonen con medios alternativos pueden acceder a descuentos y promociones bancarias que ofrecen significativos ahorros, de hasta el 100% en algunos casos, aunque aplican topes definidos por cada entidad.
A su vez, continuarán en vigencia los beneficios de la tarifa social (que en el Subte tiene criterios propios, diferentes de los de la “tarifa social federal” que aplica en colectivos y trenes) y los abonos y pases para estudiantes, docentes, personas con discapacidad y trasplantadas y jubilados, pensionados y retirados de las fuerzas armadas y de seguridad, a los que se accede mediante tarjeta SUBE. Los términos y condiciones pueden consultarse aquí.
Tambíén aumentan los colectivos
Desde este miércoles 1° de abril, los colectivos de jurisdicción provincial aumentarán sus tarifas: el valor mínimo se ubicará en $871,30. Se trata de un incremento de un 4,9%.
Los colectivos que dependen del Gobierno de la Ciudad también incrementarán sus valores, con un boleto mínimo de $715,24.
Por su parte, los colectivos de jurisdicción nacional tuvieron su último incremento el 16 de marzo, que llevó el boleto mínimo a $700. Por el momento, no hay nuevos aumentos programados.
Las tarifas de los colectivos de jurisdicción nacional subirán un 41%
Los citados incrementos de la tarifa del Subte agudizan la brecha existente con la tarifa de los colectivos.
La existencia de tres jurisdicciones con tarifas distintas no hace más que empeorar el panorama. Para peor, a diferencia de lo que ocurre en las líneas porteñas y provinciales, en las nacionales no se prevé ningún esquema de actualización mensual, por lo que están desfasadas tanto de la tarifa de sus homólogas como de la del Subte.
En cualquier caso, se trata de cifras muy por debajo de la tarifa del Subte. Vale recordar que al menos durante toda la década del 90 y hasta 2012 -cuando el Subte fue transferido a la Ciudad- el valor de la tarifa estaba equiparado con el boleto mínimo de colectivo.
La situación es tan confusa que un viaje de la misma extensión y de condiciones similares puede terminar costando valores muy distintos dependiendo de si se realiza en Subte, en un colectivo porteño o en un colectivo nacional, cuyas trazas muchas veces se superponen.
Por poner un ejemplo, un sencillo viaje desde Pueyrredón y Santa Fe hasta Puente Pacífico puede costar un precio si se realiza en Subte, otro si se realiza en un colectivo de la línea 68 (porteña) y otro si se realiza en la línea 152 (nacional). Si en la cuenta se consideran factores como los descuentos por usuario frecuente del Subte, la Red SUBE o las promociones bancarias, resulta muy difícil para el usuario tener claridad acerca de cuánto efectivamente se paga por ese servicio o cuál es realmente la opción más económica.
La situación es otro episodio más de la falta de una planificación coordinada de los transportes, que en una Ciudad de las dimensiones y las características de Buenos Aires requiere, inevitablemente, de una escala metropolitana.



