No se hable de trenes

Desde que el GCBA aceptó hacerse cargo de la red, la palabra "tren" fue desapareciendo progresivamente del Subte. Ahora bajo tierra circulan "subtes". Incluso se reeditaron carteles de horarios a solo efecto de cambiar el término. Imágenes y razones de un extraño cambio.

Buenos Aires nunca tuvo metro. La red de subterráneos comenzó con un tranvía y un ferrocarril subterráneos. Cuando en 1913 la Compañía Anglo-Argentina inauguró su tranvía subterráneo entre Plaza de Mayo y Plaza Once los carteles en las bocas de acceso ya decían “Subterráneo”. El Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires, inaugurado en 1930, terminó siendo promocionado por la propia empresa como “Subterráneo Lacroze” por fuerza de las circunstancias. Cuando llegó la CHADOPyF con las actuales líneas C, D y E los porteños ya se habían encariñado con Subte como para cambiar el término.

Con el tiempo el apócope, entre cariñoso y coloquial, fue cobrando uso oficial. Por décadas los cospeles llevaron en el anverso la leyenda “Un viaje en Subte”. Con la concesión del servicio, Metrovías convirtió “Subte” en una marca para representar a la red. El Gobierno de la Ciudad ha profundizado esa línea, al punto de reemplazar a Subterráneos de Buenos Aires por la marca “BA Subte”.

Por los andenes del Subte, sin embargo, siempre pasaron trenes. En Buenos Aires y en todos los demás metros del mundo. Tanto durante la operación estatal como con la concesionaria privada se hizo referencia a trenes en horarios e información al usuario. Metrovías hasta indicaba “Trenes cada 3 minutos” hasta que un día resolvió dejar de dar información sobre la frecuencia del servicio. Si bien el uso cotidiano de “Subte” admite expresiones como “esperar el subte”, el Subte es siempre uno. Hasta ahora.

SBASE parece haber tomado la decisión consciente de desterrar por completo el término “tren” de la información al pasajero. En el Subte ahora pasan subtes. No se trata de una ocurrencia fortuita, sino del reemplazo sistemático del término en toda la cartelería. Los mismos cuadros de horarios de Metrovías que por veinte años dijeron “Primer tren” y “Último tren” ahora dicen “Primer subte” y “Último subte” cuando se consulta la versión publicada por el GCBA. La empresa operadora sigue hablando de trenes, sin embargo. En las formaciones CNR de la línea A un cartel informal proporciona al pasajero las indicaciones de emergencia: “Abrí la puerta una vez que el subte se haya detenido”. Al margen de ser un término inexacto, el hecho en sí puede parecer menor y lo es. Pero revela una estrategia de comunicación que busca desvincular por completo al Subte de los ferrocarriles metropolitanos.

La devolución de la competencia sobre la red a la Ciudad, largamente reclamada, terminó en una precaria resolución jurídica. El gobierno nacional sumó al paquete 33 líneas de colectivos que la Ciudad no quería ni aceptó. La Ciudad terminó haciéndose cargo de la red tras rechazar la transferencia durante un año, y lo hizo con una ley local que no menciona siquiera el acta acuerdo nacional que convalidó el traspaso. La falta de un marco institucional adecuado para coordinar el transporte metropolitano acabó por profundizar su fragmentación. Este cambio terminológico, reflejo de la obsesión por la estética de la actual conducción de SBASE, no deja de dar cuenta de ello. El GCBA no quiere saber de trenes.

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Horarios versión Metrovías

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Horarios versión GCBA

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La nueva cartelería tiene un trato descontracturado con el usuario y se refiere a los trenes como “subtes”.

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