El delito viaja en Subte

Las calles de la Ciudad son cada vez más peligrosas, pero el Subte no es la excepción. A los habituales robos y arrebatos que sufren los pasajeros, se suman también los actos de violencia contra los trabajadores. Los tiroteos en las estaciones, ¿una nueva modalidad delictiva?

La inseguridad afecta a la sociedad argentina, con la intensidad actual, desde fines de la década del ’90.  Desde entonces, se sucedieron presidentes, ministros, jefes de Policía, jueces y planes de seguridad que intentaron, infructuosamente, solucionar este problema. El Subte no es la excepción.

Recordado es el caso de violación en los pasillos de la estación Callao de la línea B durante los partidos de la Selección argentina en el Mundial 2006.  En aquel entonces, el revuelo mediático fue tal que las autoridades implementaron el programa “Subte Alerta”.  Este plan consistía, básicamente, en la implementación de una línea telefónica de emergencia para la denuncia de delitos en la red de subterráneos (*31416), que puede leerse en vistosas pegatinas en los vidrios de las formaciones.  En los últimos años, este programa fue extendido también a las líneas de ferrocarriles de la zona metropolitana de Buenos Aires.  Sin embargo, el funcionamiento de este sistema es precario: de cada cinco llamadas que se realizan, sólo una es efectivamente contestada.

Otra parte de este plan consistió en incrementar la presencia policial en andenes, vestíbulos y pasillos de combinación de la red.  Durante unas pocas semanas después de implementado, podían verse agentes de la Policía Federal patrullando el subte.  Hoy, sólo pueden verse efectivos en las cabeceras o en estaciones de poco tránsito apostados en los molinetes departiendo amistosamente con personal de evasión de la concesionaria o enviando mensajes de texto (prohibidos recientemente por la ministra de Seguridad, Nilda Garré).  También se instalaron cámaras de seguridad en distintos puntos de la red, aunque líneas importantes como la B todavía no las tienen en sus andenes.

En las horas pico, la prevención del delito se vuelve aún más difícil dada la mayor cantidad de personas que utilizan el servicio.  Esto complica la detección y captura de delincuentes que, según la normativa vigente, deben ser aprehendidos in fraganti. 

Es abundante la correspondencia que este medio recibió y recibe sobre este tema.  El lector Mauro hizo llegar a esta redacción la experiencia que vivió su novia: “A las 19:00 horas aproximadamente, le robaron a mi novia el celular de su mochila. Un tipo (que anteriormente estaba pidiendo colaboracion y vendiendo cosas en el vagon que ella viajaba), la arrinconó en la estación Pellegrini cerca de la boleteria a la salida de los molinetes y ella, pensando que la estaba por manosear, se descuidó, y en ese instante le abrió el bolsillo de adelante de la mochila y le sustrajo el celular. Estuvimos intercambinado mensajes de texto en su viaje de regreso a casa y por esa razón suponemos que sabian donde estaba guardado dicho celular. Es la segunda vez que sufre el mismo tipo de robo en el mismo lugar (por el mismo tipo de gente). Como sano consejo es no mostrar los equipos electrónicos (celulares, MP3, iPod, Notebook, etc) cuando se viaja en el subte ni cuando se está en las estaciones, ni aún en la calle.  Espero que sirva de algo esta denuncia, ya que la policia hace oidos sordos o subestima este tipo de hechos”

El señor Fernando Vilariño, en un mensaje a enelSubte.com contó que “mi sobrino, de 17 años, esperaba tomar el subte en la plataforma de la línea B, en la estación Callao, a las 17. La gente salía y entraba al subte mientras él estaba arrinconado por cinco muchachos. A punta de cuchillo le robaron el celular, la campera, billetera y zapatillas. Nadie vio nada. Mi sobrino no fue ayudado por ningún usuario, cliente, ciudadano, vigilador privado, policía, empleado de Metrovias. Tuvo que salir de la estación llorando y descalzo. En la misma estación donde en 2006 habían violado a una persona bajo el andén.”

El Subte, infestado de pungas

La línea B no es la única afectada por el delito.  El tramo Catedral – Plaza Italia de la línea D es famoso por la cantidad de punguistas que operan allí y cuyas bandas están claramente identificadas por los pasajeros. En particular, la estación Tribunales fue varias veces señalada como la más peligrosa de toda la red.  Roberto G., usuario habitual de la línea verde, contó que “son más de cuatro personas, dos de ellos son altos, de unos 50 años, corpulentos, de pelo canoso, acompañados de una mujer de baja estatura, pelo corto y canoso. Todos llevan en bandolera un pequeño bolso y una campera, con eso se tapan las manos cuando las están introduciendo en algún bolsillo o cartera ajena.  Los denuncié varias veces a policías de guardia en las estaciones y me comentan que los conocen, como la banda de ‘Los Gordos’, pero que no pueden hacer nada ya que los tienen que agarrar in fraganti o en base a una denuncia en el momento del robo. Mientras tanto estos sujetos siguen haciendo lo suyo”

La estación Plaza Miserere de la línea A es también un epicentro del delito. Sus pasillos de salida, las mal iluminadas pasarelas de combinación que proyectan sombra sobre los andenes, la combinación con el Ferrocarril Sarmiento y decenas de líneas de colectivos que circulan en las inmediaciones de la Plaza, hacen de esta estación un lugar peligroso.  En horas pico, sus plataformas rebozantes de pasajeros son presa fácil para los punguistas. No obstante, en horarios de menor movimiento los delicuentes también están activos, organizados en bandas altamente eficientes. Una pasajera relató en este sitio que su cartera le fue arrebatada un domingo a las 17.15 horas en las escalinatas de salida a superficie. “Grité que me habian robado, se acercó la gente, pero no había ningún policía por ningun lado. Unos chicos me dijeron que habian visto correr al ladrón y subir a un subte con destino a Plaza de Mayo. Tan tranquilos están, tan impunes se sienten que vuelven al lugar donde minutos antes cometieron el delito sin temor a que los aprendan? ¿Por qué será? Si los puesteros de la plaza saben que los rateros vuelven, ¿cómo es que las autoridades no los conocen? Raro, ¿no?”

Ante la inacción de las autoridades, los usuarios comenzaron a organizarse.  En Facebook, hay al menos cuatro grupos dedicados a exponer a los punguistas con la esperanza de que se tomen las medidas necesarias para frenar su accionar.  El más numeroso de todos es el perfil Pungas en el Subte, que al momento de redactarse este informe contaba 1936 “amigos”.  Allí, los usuarios pueden subir fotografías de los arrebatadores que logren tomar para que los demás pasajeros puedan reconocerlos.  El grupo “Terminemos con los pungas del subte” deja bien en claro su misión: “la indignación crece al ver como individuos o grupos operan en el subte para meter la mano en tus bolsillos, mochila, bolso, etc. Ladrones de poca monta, patéticos, repugnates, lamentables. Estos chorros necesitan que alguien los frene.  Ayuden a subir las fotos de estos criminales para escracharlos. Ten preparado tu celular para sacarles una foto, entre varios podemos reducir al individuo si se resiste. Total, es una simple foto… Saludos!”.

El problema de los punguistas tomó un ribete aún más peligroso.  El lunes 20 de junio de 2011, un hombre de 42 años recibió un disparo en su pierna izquierda mientras esperaba el Subte en la estación Lima de la línea A.  Según fuentes gremiales, el hecho se produjo mientras la Policía perseguía a una banda de punguistas en la superficie, que para huir ingresaron en el andén a Plaza de Mayo de la centenaria línea, donde se produjo el tiroteo.  “Tuvimos que suspender el servicio por la crisis de nervios de algunos compañeros porque nunca habíamos vivido algo así”, contó al diario La Nación el guarda y dirigente gremial César Palacio.

La inseguridad no sólo se trata de delincuencia, sino también de las cada vez más frecuentes agresiones a los trabajadores del Subte.  Un guarda de la línea C fue amenazado con un cuchillo por un pasajero, cuyas razones para tal ataque se desconocen.  El individuo fue rápidamente detenido por personal policial en la estación Diagonal Norte.  En otro caso, dos guardas fueron agredidos violentamente por un pasajero en la estación San Juan.  Uno de ellos tuvo que ser trasladado a una clínica debido a los fuertes golpes que sufrió en el rostro.  Inmediatamente, el sindicato dispuso el cese inmediato de actividades en la línea Retiro – Constitución, que se levantó dos horas después tras intensas negociaciones con la empresa Metrovías y las autoridades por mayor presencia policial en la red.

Las frecuentes interrupciones y demoras están detrás de estos episodios.  En la línea E, un conductor fue víctima de un grupo de pasajeros indignados por la pobre calidad del servicio que presta Metrovías.  En esa oportunidad, el sindicato también optó por suspender la circulación de los trenes entre Bolívar y Plaza de los Virreyes hasta tanto se garantizara la integridad física de los empleados. En la línea D, cuando la implementación del sistema digital de señales ATP producía grandes retrasos en la frecuencia, era habitual ver a los pasajeros increpando con insultos y ademanes al personal de tránsito.

En la actualidad, no se ven medidas concretas para solucionar estos dos tipos de inseguridad que aquejan al subterráneo. Las recomendaciones, en tanto, se vuelven cada vez más estrictas:

  • No utilizar dispositivos electrónicos en la red: celulares, MP3, notebooks están entre los objetos más buscados por los arrebatadores y punguistas.
  • Distribuir el dinero en varias partes de su vestimenta.
  • No dejar a la vista accesorios llamativos, como bijouterie o relojes.
  • No apoyar bolsos o equipaje en las bandejas provistas para tal fin.
  • Colgar las mochilas, carteras y bolsos hacia el frente del cuerpo, sujetándolos en todo momento.
  • No guardar objetos en los bolsillos exteriores de sacos y abrigos ni en los bolsillos traseros de los pantalones.
  • Estudiar previamente el recorrido a realizar para poder circular con rapidez por los pasillos de combinación.
  • No apoyar sus efectos personales en los asientos.
  • Evitar viajar en los horarios de mayor congestión de pasajeros.

 

¿Fue alguna vez víctima de un delito o hurto en el subte?

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