Los servicios del megaproyecto ferroviario de Londres comenzarían a operar recién en 2021, explicaron ejecutivos de Crossrail. El costo de la obra asciende ya a casi 20.000 millones de libras, casi 6000 millones más que lo estipulado originalmente.

La inauguración de la Elizabeth Line fue postergada nuevamente, esta vez hasta mediados de 2021, por demoras en la construcción de las estaciones de la sección que atraviesa el centro de Londres y en el diseño del software del sistema de señales que gobernará la circulación de los trenes.

El aplazo en la puesta en marcha del proyecto, considerado la obra de infraestructura ferroviaria más grande de Europa, fue informado este jueves por Crossrail Ltd, la empresa a cargo de los trabajos, a Transport for London (TfL), la empresa estatal que opera y regula el transporte público metropolitano, en el que expresa que se estima inaugurar el servicio en el verano boreal de 2021 aunque por el momento no puede brindar una fecha precisa.

Además, la empresa informó que necesitará una inyección adicional de fondos de entre 450 y 650 millones de libras esterlinas (577 a 834 millones de dólares) para cubrir costos inesperados como correcciones de fallas en las obras de equipamiento y de construcción de algunas de las estaciones de la línea como, por ejemplo, Canary Wharf -uno de los distritos financieros londinenses al este de la ciudad-, lo que elevará el costo total de los trabajos a casi £20.000 millones (USD 25650 millones) desde los £14800 millones (USD 18980 millones) originalmente previstos.

Las demoras y los costos adicionales se deben fundamentalmente a las dificultades en diseñar el software que permitirá que los trenes interactúen con los diferentes sistemas de señales a lo largo de la nueva línea, que se formó al unificar recorridos ferroviarios existentes en superficie con un túnel nuevo que corre de este a oeste por el centro de Londres, una de las áreas más complicadas para construir en la capital británica.

El CEO de Crossrail Ltd, Mark Wild, explicó además que se espera estar en condiciones de comenzar con los recorridos de prueba recién a mediados de 2020 y que estos tomarían “entre nueve y doce meses” para satisfacer los estándares de seguridad con los que se lleva adelante el proyecto.

Las recurrentes demoras en la puesta en marcha de la Elizabeth Line están afectando, además, las cuentas de Transport for London (TfL). El gerente de finanzas de la compañía estatal, Simon Kilonback, informó este jueves al alcalde de Londres, Sadiq Khan, que TfL enfrentará este año pérdidas por £300 millones (USD 385 millones) en concepto de lucro cesante por los pasajes que no ha podido vender al no estar la Elizabeth Line operativa en tiempo y forma.

En declaraciones al diario The Independent, Kilonback expresó que “si Crossrail hubiese empezado a operar a tiempo, habríamos estado muy cerca de haber cerrado el año con equilibrio presupuestario”, por lo que TfL requerirá la ayuda del gobierno para cerrar el rojo.

Plano de la línea Elizabeth (Copyright Crossrail Ltd)

Los primeros servicios de la Elizabeth Line comenzaron a operar, aun bajo el nombre de TfL Rail, entre Shenfield -al noreste de Londres- y la céntrica terminal ferroviaria de Liverpool Street en mayo de 2015.

Luego, en mayo de 2018, dicha franquicia tomó el control de los servicios de Heathrow Connect entre la estación ferroviaria de Paddington y el aeropuerto internacional de Heathrow, ubicado al sudoeste de Londres y al que ya se podía acceder -desde 1977- gracias al servicio de Subte brindado por la línea Piccadilly.

El servicio principal entre Abbey Wood y Paddington, que iba a hacer uso de los nuevos túneles, estaba previsto que comenzara a operar en diciembre de 2018 pero fue postergado primero a 2020 y, ahora, hasta mediados de 2021.

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