Desde hace varios meses, los usuarios de la línea H experimentan un deterioro del servicio: a la extensión de la línea sin sumar más trenes y al aumento de la demanda se suman mayores tiempos de viaje por trenes que circulan a baja velocidad. La reducción de la velocidad se debe al desgaste prematuro de las ruedas de los trenes y a daños en las formaciones al tomar curvas cerradas.

Desde hace varios meses, los usuarios de la línea H enfrentan un pronunciado deterioro del servicio.

A la extensión del recorrido hasta Facultad de Derecho sin el agregado de nuevas formaciones, lo que provoca mayores tiempos de espera y saturación en los andenes, se suma un nuevo factor: mayores tiempos de viaje por la reducción de la velocidad de circulación de las formaciones.

Recientemente, circularon numerosas versiones para explicar el fenómeno, que ocurre no sólo en la línea con la infraestructura más nueva de la red, sino también en la que tiene el material rodante y el señalamiento más moderno.

La primera de ellas apuntaba a un desgaste de las vías producto de los nueve años en los que circularon los trenes Siemens Schuckert O&K, que fueron retirados a mediados de 2016. Si bien a lo largo de sus más de 80 años de historia en el Subte las veteranas formaciones alemanas se ganaron una reputación de dañar las vías más que otros tipos de trenes, lo cierto es que esta explicación no se condice con experiencias anteriores. En 1998, por caso, Metrovías renovó íntegramente las vías de la línea C, de la que los Siemens comenzaron a ser retirados en 2006. A lo largo de esos años no provocaron ningún deterioro tangible en la infraestructura de vías de esa línea, que sigue siendo la misma hasta el día de hoy.

enelSubte se comunicó con Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) para conocer la versión oficial acerca de la reducción de la velocidad. Según afirmaron, es por daños en el nuevo material rodante, que costó 1,8 millón de dólares por coche.

Desde la empresa estatal explicaron que “la velocidad de circulación [se redujo] de forma precautoria” debido a que “se detectó un desgaste prematuro de algunas ruedas de las formaciones Alstom 300, en particular de su perfil de rodadura”. SBASE asegura que desgaste “nunca” implicó “un riesgo la seguridad operativa”.

“Por ese motivo -aseguraron- se retiraron de servicio algunas formaciones y se comenzó un programa de retorneado de las ruedas afectadas”. Cabe recordar que, tal como explicaron representantes de Alstom Argentina a este medio en una visita realizada a las instalaciones que esa empresa posee en La Plata, es la firma francesa quien se encarga de realizar el mantenimiento de las formaciones durante el período de garantía, es decir, los dos primeros años desde la puesta en marcha.

SBASE confirmó que Alstom también estuvo realizando otras modificaciones en los trenes producto del deterioro que sufrían al atravesar curvas cerradas, que pueden hallarse en el tramo al sur de la estación Caseros y en la cochera Parque Patricios, inaugurada el año pasado. En efecto, “las pasarelas entre coches de las formaciones Alstom 300, [que eran] bipartidas” provocaban que en determinadas condiciones específicas, con curvas cerradas de 60 metros de radio, se dañaran las formaciones cuando retomaban la línea recta”. “Para evitar que esto se replique”, explicaron desde la empresa estatal, “Alstom realizó trabajos en toda la flota, haciendo solidarias las dos mitades que conforman la pasarela en una única pieza”.

Por lo pronto, hasta tanto no finalicen estas modificaciones y no sean puestos en funcionamiento los dos trenes Alstom que faltan ingresar hasta completar la flota con 15 formaciones, el mal servicio persistirá.

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