La linea Victoria, la más usada del Underground londinense, cumple medio siglo de vida. Fue el primer servicio ferroviario de escala con conducción automática de trenes. Un recorrido por su historia.

La línea Victoria, considerada el primer servicio de subte automatizado del mundo, cumplió este sábado cincuenta años de servicios. El trazado, que había comenzado a planificarse a mediados de los años 50, fue inaugurado entre las estaciones Walthamstow Central -su cabecera norte- y Highbury & Islington el 1 de septiembre de 1968 con la partida del primer tren a las 6.30. El 1 de diciembre, el servicio fue extendido hasta Warren Street mientras que el resto del recorrido fue habilitado por etapas hasta alcanzar Brixton -su actual cabecera sur- en 1971.

Plano de la línea Victoria (Copyright Transport for London)

Si bien hace cincuenta años no se realizó una ceremonia oficial de apertura -simplemente los trenes comenzaron a circular en el horario previsto- la reina Isabel II inauguró el tramo hasta la estación Victoria en marzo de 1969 y se convirtió, asi, en la primera monarca en utilizar el Underground. 

Desde el comienzo, su objetivo primario fue aliviar los servicios de las demás líneas, por lo que de sus 16 estaciones sólo una -Pimlico- no provee combinaciones con otros servicios de subte o de ferrocarril. Para 1962, cuando comenzaron los trabajos de construcción, la linea Bakerloo era la más utilizada de la red, sobre todo en su ramal a Stanmore -hoy parte de la línea Jubilee-. Además, las lineas Piccadilly y Northern -en particular su ramal por Charing Cross- atravesaban serios inconvenientes de congestión que no tenían una pronta solución con la tecnología disponible entonces.

Construcción del túnel de la línea Victoria (Copyright Transport for London)

De esa manera, la linea Victoria incorporó un novedoso sistema de señales que permitió algo que, hasta mediados de los 60, sólo se había empleado en ferrocarriles de pequeña escala o bien de manera experimental en el metro de París: la conducción automática de los trenes (ATO, en inglés). Gracias a la colocación de sensores y balizas en trenes y vias, que quedarían asi divididas en secciones de bloqueo fijas como en los sistemas de señales tradicionales, el conductor sólo tendría que presionar simultáneamente dos botones para que el tren avanzara por su cuenta y frenara en la próxima estación.

Afiche promocional de la nueva línea Victoria, 1969 (Copyright Transport for London)

Las limitaciones de la tecnología de entonces implicaron que debieran tomarse algunas precauciones, como darle a las plataformas o a las colas de maniobras una longitud algo más extensa que la necesaria para contemplar posibles fallas en la posición de frenado de los trenes. Así, ocasionalmente se requería la intervención del conductor para corregirlas. No obstante, el sistema permitió la corrida de poco menos que 30 trenes por hora en hora pico.

Víctima de su propio éxito

La linea Victoria fue la primera traza de metro en inaugurarse en Londres desde la apertura de la línea Central en 1900. Al brindar la posibilidad de contar con un servicio de trenes frecuente y confiable a través del centro de la capital, el servicio rápidamente ganó aceptación popular y, con el paso de los años, se convirtió en el más usado de la red del Underground -posición que ostenta en la actualidad-. 

No obstante, esto trajo aparejada la inevitable congestión de trenes y estaciones, sobre todo en hora pico. Las autoridades del metro de Londres comenzaron, a fines de los años 90, a evaluar diversas alternativas para mejorar la situación. Finalmente, tras varias idas y vueltas, en 2009 se puso en servicio un nuevo sistema ATO basado en la comunicación entre trenes -similar en su concepción al que se implementó en la linea H porteña-. Con su puesta en marcha, ingresaron a la línea los primeros trenes de una nueva flota fabricada por Bombardier -2009 Stock- que reemplazó de manera paulatina a los trenes originales fabricados en 1967. En ese sentido, hasta que el último de los 1967 Stock fue retirado de servicio en 2011, convivieron en la linea Victoria dos tipos de trenes y dos sistemas de señales diferentes.

La introducción y homogeneización de la flota permitieron, por lo tanto, una sustantiva mejora en la frecuencia. En la actualidad, las formaciones circulan en hora pico cada 100 segundos aproximadamente -36 trenes por hora-, aunque Transport for London logró reducir dicho headway a alrededor de 80 segundos en los momentos más álgidos de la hora pico. De esta manera, a cincuenta años de su inauguración, la linea Victoria es considerada el segundo servicio ferroviario con mayor frecuencia en el mundo.

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