Las autoridades asignaron 2150 millones de libras adicionales para cubrir los mayores gastos de la construcción del proyecto Crossrail, incorporado al Underground londinense como Elizabeth Line. Es la tercera inyección de fondos públicos que recibe la obra en lo que va del año, a lo que se suma un nuevo aplazo en la fecha de apertura del recorrido completo.

La inauguración del proyecto Crossrail, incorporado a los mapas del Subte de Londres con el nombre de Elizabeth Line, debió ser postergada nuevamente este año luego de que las autoridades británicas otorgaran este lunes un salvavidas financiero adicional de hasta 2150 millones de libras (alrededor de 2703 millones de dólares) al consorcio que lo construye para que pueda terminar la obra.

Se trata de la segunda postergación que sufre la fecha de apertura del recorrido completo de la línea, que originalmente estaba prevista para este mes y ya había sido aplazada, en agosto de este año, para el otoño de 2019. Al respecto, las autoridades a cargo de la construcción no pudieron brindar hasta el momento una fecha cierta de inauguración del servicio completo, aunque se estima que esto podría no suceder antes de 2020 “siendo optimistas”.

A los problemas técnicos y demoras en la construcción se suman los contratiempos financieros asociados a esta clase de demoras, que obligaron al Gobierno a otorgar fondos adicionales por £590 millones en julio y £350 millones extra en octubre, a los que se suma el paquete de rescate aprobado esta semana. Este será integrado por dos préstamos del Gobierno nacional: uno por 1300 millones de libras que irá directamente al proyecto y otro por 750 millones para que TfL tenga una reserva para enfrentar imprevistos. Este último crédito reemplazará al de 350 millones que fuera otorgado en octubre. Además, la Autoridad del Gran Londres aportará 100 millones adicionales.

Estos fondos se obtendrán tanto de la recaudación de un impuesto suplementario a las empresas radicadas en la capital británica como de la reasignación de fondos originalmente destinados a Crossrail 2, un proyecto similar a este pero que correría de norte a sur. De esta manera, el costo total de Crossrail supera ya los 15.000 millones de libras (poco más de 18.800 millones de dólares)

Plano de la línea Elizabeth (Copyright Crossrail Ltd)

De acuerdo a fuentes de la obra consultadas por el diario Financial Times, todavía restan ejecutarse tareas clave para la prestación del servicio como finalizar la instalación y prueba de los sistemas de señales. Según pudo relevar el matutino, “el problema está en el desarrollo del software. Se necesita un nuevo software para colocar en las computadoras de los trenes y deben coordinarlo con los tres sistemas de señales diferentes que hay en la traza, el que además debe ser probado exhaustivamente”. 

Por el momento, los únicos sectores en los que se presta servicio -bajo el nombre comercial TfL Rail- son entre Shenfield y la céntrica terminal ferroviaria de Liverpool Street por un lado, y entre Paddington y el aeropuerto de Heathrow por el otro. En ese sentido, debieron ejecutarse tareas complementarias sobre los trazados -que estaban en explotación por empresas privadas diferentes hasta que pasaron a TfL- para alcanzar la mayor homogeneidad tecnológica posible en el nuevo recorrido, bautizado Elizabeth Line en febrero de 2016 en honor a la reina Isabel II.

Recorrido de la línea Elizabeth (Crossrail). En violeta, los tramos ya operativos. En verde, los sectores aún en construcción (Fuente: Crossrail Ltd. – BBC)

Sin embargo, la obra del nuevo túnel -que conectará los ramales ya en operación con Reading al oeste y Abbey Wood al este a través del centro de Londres- también se ha convertido en una fuente de problemas para las autoridades y planificadores. Tal como reveló el Financial Times en su edición del lunes 10 de diciembre, la finalización de las obras de las estaciones se encuentra retrasada e incluso algunas neurálgicas, como Bond Street, estarían terminadas recién para fin de año. Esto obligó a demorar no sólo la inauguración sino los ensayos generales de la infraestructura, tarea que puede demandar varios meses. 

Las razones de las demoras

La decision de aplazar la inauguración fue adoptada en conjunto por el alcalde de Londres, el laborista Sadiq Kahn, las autoridades del Departamento de Transporte nacional y el directorio de Transport for London (TfL), el consorcio estatal que opera el Subte (Underground) de la capital británica además rutas de trenes locales (Overground), tranvías, colectivos y se encarga de la regulación del servicio de taxis, en medio de un difícil contexto financiero para este tipo de obras.

De acuerdo al Financial Times, las tres inyecciones de fondos que recibió Crossrail durante 2018 complicarán el financiamiento de otros proyectos de transporte previstos para Londres. Además, las autoridades de TfL esperan, como contrapartida, una reducción en los fondos estatales que reciben para solventar parte del presupuesto de funcionamiento del histórico London Underground, cuya calidad de servicio es puesta cada vez más en tela de juicio por los pasajeros. Dentro de los proyectos en ejecución que podrían verse afectados se encuentran el recambio del sistema de señales de las líneas sub-surface (Metropolitan, Circle, District y Hammersmith & City) y la renovación de las flotas de las líneas Piccadilly y Bakerloo, ya al filo de su vida útil. 

Como si fuera poco, durante 2018 la cantidad de pasajeros transportados por el Undreground cayó en 41 millones -uno por ciento-. Esta merma se suma a la decisión del alcalde Kahn de mantener congeladas las tarifas del servicio, lo que redundó en un déficit para el corriente ejercicio de aproximadamente £1000 millones. De acuerdo a miembros de la Asamblea de Londres, se esperaba que la inauguración de Crossrail en diciembre compensara la caída en el número de pasajeros transportados en el resto de la red, lo que ayudaría a equilibrar las finanzas de TfL. Por el momento, no parece que esto sea posible por lo menos hasta mediados de 2020.

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