Vuelven a hablar de reestatizar el Subte, entre rumores e intereses cruzados

Piccardo especula con aprovechar el giro estatista de Mauricio Macri para desplazar a Metrovías del Subte. Sin embargo, el proyecto debe enfrentar varios obstáculos políticos y técnicos: la posición de Larreta y la seria pérdida de capacidades de la empresa estatal provocada por la misma gestión.

Tras las apretadas elecciones porteñas y el cambio de discurso público del PRO con relación al rol del Estado se ha sucedido una nueva ola de rumores sobre la presunta intención de Juan Pablo Piccardo de recuperar para Subterráneos de Buenos Aires S.E. (SBASE) la operación del Subte. En el sector se conoce que Piccardo ha especulado en más de una ocasión con las virtudes y riesgos de una reestatización del servicio.

La novedad es que parece haberse conformado un cuadro de situación favorable para que SBASE retome el control total de la red.

En primer lugar, el inminente vencimiento del Acuerdo de Operación y Mantenimiento firmado con Metrovías en abril de 2013 por un plazo de dos años, que fuera prorrogado a último momento por un año más y caducará en abril de 2016. En ese momento volverá a presentarse una disyuntiva que ha estado latente en el tenso período previo a la firma de la prórroga: ¿continuidad de Metrovías hasta que termine la emergencia, operación estatal por vía de SBASE o conformación de una empresa mixta público-privada? Esas son las tres opciones que permite la ley. De hecho, el proyecto original del macrismo no preveía la operación directa por SBASE, que fue incluida por reclamo de las bancadas opositoras.

En segundo lugar, un factor político alienta la idea de Piccardo. En el último tiempo, Mauricio Macri ha pasado a manifestarse más permeable a la idea de que las empresas de servicios públicos deben ser manejadas por el Estado, al menos en sus intervenciones de prensa preparadas. Aunque Macri no hizo referencia explícita al Subte, es destacable que ya hace algunos meses, los diputados de PRO votaron en general a favor de la reestatización del sistema ferroviario y de la creación de Ferrocarriles Argentinos.

Cabe recordar que Piccardo es uno de los funcionarios que tiene línea directa con el Jefe de Gobierno, a quien lo une no sólo un vínculo político sino también personal.

Subterráneos de Buenos Aires, no casualmente, ha encargado encuestas en los últimos meses donde incluyó preguntas acerca de si la operación del Subte debe ser estatal o privada, tomándole el pulso a la opinión pública acerca de este tema. El resultado fue un contundente respaldo a la gestión estatal: un 82% de los usuarios la prefirió frente a la empresa privada. El giro discursivo de Macri puede explicarse por el resultado de encuestas similares a nivel nacional sobre la participación del Estado en la economía.

Los obstáculos

Sin embargo, el camino a la estatización que evalúa la conducción SBASE está lleno de obstáculos y escollos que habrían de sortearse para que el proyecto prospere.

En primer lugar existen impedimentos políticos. Si bien Macri se ha mostrado más estatista, la realidad es que la decisión acerca de la continuidad o no de Metrovías no recaerá en este gobierno, sino en el próximo, que encabezará Horacio Rodríguez Larreta a partir de diciembre. Larreta se ha mostrado sistemáticamente contrario a la operación estatal, quizás en parte por cuestiones ideológicas, pero más que nada porque prefiere mantener a la empresa de Roggio como una suerte de fusible capaz de absorber el costo de los conflictos gremiales, las interrupciones de servicio y hasta de eventuales accidentes. De lo contrario, sería el propio Gobierno de la Ciudad el que tendría que pagar el costo político de tales imprevistos.

En segundo lugar persiste un obstáculo que dista mucho de ser menor: SBASE no se encuentra actualmente en condiciones de asumir la operación porque carece del personal idóneo para hacerlo. La empresa ha crecido en cantidad de empleados en los últimos dos años, pero se trata de personal poco especializado, cuya casi totalidad ha ido a engrosar la Gerencia Corporativa y Comercial que conduce Verónica López Quesada.

Otra de las posibles soluciones a este problema es permitir que los profesionales de Metrovías pasen a desempeñarse en SBASE, generándose una suerte de cambio de firma sin alteraciones sustanciales en los recursos humanos. Tal es el esquema que se adoptó en los ferrocarriles metropolitanos, donde ha habido cierta continuidad entre los concesionarios, las operadoras de emergencia (UGOMS/UGOFE) y la operación estatal. Pero si SBASE cedió gran parte de sus cuadros técnicos a Metrovías al momento de la concesión del servicio porque estaba condenada a un futuro residual, el Grupo Roggio tiene muchos otros negocios donde reubicar a sus profesionales más valiosos.

Piccardo está al tanto de esas carencias, provocadas precisamente por la política de vaciamiento de profesionales capacitados sufrida por la compañía durante su propia gestión. Según trascendió, el titular de SBASE ha intentado reclutar a algunos nombres de prestigio del pasado de la empresa para reparar el daño y crear una gerencia que pueda hacerse cargo de la operación. Hasta ahora no habría tenido éxito.

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